Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

junio 11, 2012 10:00 am

Cepilla tus dientes después de comer, menos cuando tomes dulces

Desde pequeños, siempre nos han dicho que tenemos que lavarnos los dientes inmediatamente después de comer, pero ¿siempre es así? Cuando ingerimos comidas o bebidas con exceso de azúcar o ácido nos preocupamos por cepillarnos nuestra boca cuando antes. Pero esta «buena acción» es errónea y contraproducente para nuestra salud dental.

De acuerdo a la información publicada por ABC.es hay situaciones –como cuando hemos tomado medio litro de bebida azucarada, dos zumos de naranja, o ingerido varios pasteles– en las que no conviene cepillarse los dientes hasta que no haya pasado, al menos, media o una hora. Porque, en ese momento, en el cepillado «los ácidos y los azúcares se expanden, y no dejamos que el esmalte se recupere», explica el Dr. Juan Carlos Llodra, vicesecretario del Comité Ejecutivo del Consejo General de Colegios de Dentistas de España.

Sin embargo, en situaciones normales, cuando tomamos una cantidad moderada de estas sustancias, hay que lavarse los dientes cuanto antes, en la primera media hora «porque los alimentos que se quedan en la superficie de los dientes, se convierten en ácido y dañan el esmalte», comenta Llodra.

Como mínimo tenemos que cepillarnos los dientes dos veces al día. Una por la mañana, ideal nada más levantarse, antes de desayunar; y otra por la noche, antes de irse a dormir. Podemos lavarnos los dientes todas las veces que queramos al día porque no produce ningún daño o erosión en el esmalte.

Por el contrario, no deben hacerlo más de dos veces al día las mujeres embarazadas porque, durante los primeros meses, el esmalte es más sensible debido a los ácidos de los vómitos; y los que tengan algún problema de sensibilidad dental.

El dentífrico con flúor es el mejor compañero para nuestra higiene bucodental. La pasta fluorada favorece al esmalte porque el diente retoma rápidamente el calcio que se desprende con el ácido. «Toda la población debe utilizarla, salvo los niños menores de 3 años», considera el doctor Juan Carlos Llodra.

Es muy difícil cuantificar cuánta dentina y esmalte perdemos en el proceso de desmineralización porque «a pesar de que se estudie en laboratorios con dientes de bovino o vacas jóvenes, en la boca hay saliva y en los humanos es complejo medirlo», prosigue Llodra.

La saliva es nuestro mejor aliado porque es un mecanismo natural que produce bicarbonato, y recupera el calcio porque lo mantiene en nuestra boca. De esta manera, contrarresta el efecto del ácido. Además, se recomienda masticar chicles sin azúcar para producir más saliva. Sobre todo, en momentos donde no podemos lavarnos los dientes. (informe21.com)