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junio 30, 2012 7:26 am
Son casi 25 millones de bolívares, de los fuertes. 24.425.216 millones, para ser exactos. Esa es la cifra que debía pagar la planta televisora Globovisión por concepto del embargo ejecutivo sobre los bienes del canal decretado por el Tribunal Supremo de Justicia
Una cifra millonaria que, solo para tener una idea de su magnitud , serviría para pagar durante un año a todos los trabajadores -con sueldos, salarios, beneficios y complementos incluidos- de la planta televisora TVes.
Si se revisa el presupuesto realizado por el Ministerio del Poder para la Comunicación y la Información, queda claro que este año se estipularon 17.852.840 millones de bolívares para el pago de sueldos, salarios y otras retribuciones de los trabajadores de la planta, así como otros 6.060.696 millones de bolívares en beneficios y complementos de sueldos y salarios.
Es decir: 23.913.536 millones de bolívares -que bien hubieran podido ser cancelados en su totalidad con el monto del embargo ejecutivo a Globovisión- para costear las remuneraciones a los trabajadores de la llamada Fundación Televisora Venezolana Social (TVes), creada por decreto el 1 de mayo de 2007 para sustituir la señal del canal televisivo RCTV, al que el gobierno decidió sacar del aire bajo el argumento de que se había vencido el período su concesión.
Y hay más. Si se compara el presupuesto total asignado en 2012 a TVes (62.139.735 millones de bolívares) con el monto del embargo ejecutivo a Globovisión, se obtiene que se trata del 40% del total asignado a la Fundación televisora Venezolana Social (TVes), cuyo rating, por cierto, ascendió en el mes de mayo pasado a un promedio de 0.27 puntos, lo que lo ubica en el último lugar de los canales de señal abierta.
De modo que solo habría que hacer una sencilla división para calcular cuánto le cuesta al Estado y, en general, a cada uno de los venezolanos cada punto de rating generado por el canal del Estado, cuyo objetivo inicial era “servir de plataforma a la difusión de la Producción Audiovisual Nacional Independiente”, o convertirse en una verdadera televisora de servicio público.
Un rating que, a decir verdad, no ha ascendido desde el año 2007, cuando el propio presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, declaró públicamente y sin ningún tipo de prurito que “a TVes no lo ve nadie”. Ni antes, ni ahora. (SV)