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junio 7, 2012 12:26 pm
Artistas en vivo, grabaciones, animadores, mensajes de Twitter y hasta un muñeco de dos metros que lo representa; el oficialismo venezolano usa todos los recursos posibles para suplir la ausencia del convaleciente presidente Hugo Chávez en la antesala de la campaña electoral.
Enfermo de cáncer desde hace un año, Chávez se ha visto forzado a restringir sus apariciones públicas drásticamente, una falta que luce cada vez más notoria a cuatro meses de los comicios en los que se medirá contra el candidato opositor, Henrique Capriles.
Pese al entusiasmo que reinaba en una convocatoria reciente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los asistentes no lograban llenar una plaza colonial de Caracas que era el centro de la reunión, y obligaban a la TV estatal a cerrar las tomas para maquillar los espacios vacíos, señala una crónica de la agencia Reuters.
El Himno Nacional en una versión grabada por el propio Chávez, o un llamado telefónico en vivo, y hasta un breve mensaje vía Twitter, puede desatar la euforia entre los simpatizantes del Gobierno, una audiencia tapizada de camisetas rojas con el rostro del militar retirado estampado en el pecho.
“Durante su vida, él (Chávez) ha dado todo por nosotros, es hora de que nosotros demos todo por él”, arengó el vicepresidente Elías Jaua, quien mientras ejerce de sustituto ha postergado su postulación como candidato a la gobernación del estratégico estado Miranda, que alberga buena parte de Caracas.
Con el fervor de los devotos que acuden a un templo, los chavistas escuchan el mensaje, rodeados de gigantescos carteles que muestran a su ausente líder, lozano, sonriente y en plenas facultades físicas, lejos de la imagen transida de los últimos tiempos.
“El 7 de octubre se elige presidente. No alcalde ni gobernador, ni diputado, así que no queremos un grito, una consigna o un esfuerzo que no sea para lograr la reelección de Chávez”, advirtió Jaua a los asistentes que luchaban contra el calor en un coliseo en Guatire, al este de la capital.
El sentimiento que imprimió a su discurso no evitó que muchos de los asistentes abandonaran el pequeño recinto, convirtiendo el cierre del acto en algo casi íntimo. Los que quedaron, el núcleo duro del chavismo, tienen asumido que el líder socialista desde hace algún tiempo no acude a ese tipo de actos.
“El comandante nos dejó encaminados, por eso no importa que no venga, él debe descansar para seguir mejorando”, expresó Luz Marina Rodríguez, jubilada de 65 años, quien bailaba durante un acto del chavismo en Petare, uno de los barrios pobres más grandes de América Latina.
Único, irremplazable
El carismático Chávez fue por años uno de los políticos más activos de América Latina.
A lo largo de sus 13 años en el poder, y aún antes, recorrió Venezuela predicando su discurso revolucionario con una energía desbordante y un estrecho contacto con sus votantes que mucho ayudó para que ganara 12 comicios durante sus mandatos y acumulara una sola derrota.
La mayoría de las encuestas señala a Chávez como el amplio favorito para lograr la reelección, aunque existen diferencias en la ventaja que le otorgan sobre Capriles. Para el oficialismo se trata de una batalla ganada, pero la oposición sostiene que no hay nada escrito en piedra y busca votos casa por casa.
Sin embargo, la ausencia de Chávez mientras se calienta la campaña, que arranca oficialmente el 1 de julio, podría enfriar la pasión de muchos partidarios que quieren ver a su líder al frente de la batalla.
Con la enfermedad de Chávez en boca de los venezolanos, no hay forma de que el tema pase desapercibido, pero su efecto sobre la intención de voto no está claro.
“El Presidente es cada vez más distante de la gestión de gobierno (…) Eso nos habla de una condicionante, una espada de Damocles que está puesta sobre la candidatura”, consideró el analista José Vicente Carrasquero a la agencia Reuters.
Chávez, usualmente locuaz y omnipresente en la vida cotidiana de los venezolanos, ha bajado notoriamente su perfil y él mismo explicó su necesidad de descansar y recuperarse del cáncer que lo aqueja.
La salud del mandatario se maneja como un secreto de Estado y lo único que oficialmente se ha informado es que se sometió a tres operaciones y que e han sido removidos dos tumores malignos en el área pélvica desde el año pasado.
Sin embargo, mientras cumple su plan de recuperación, la entrega de viviendas y las millonarias inyecciones de dinero a planes de alimentación, salud y educación no se han detenido y han permitido que la aprobación a su gestión se mantenga alta.
“Es evidente que el problema de la enfermedad lo ha disminuido bastante”, sostuvo Carrasquero, aunque agregó que el propio Presidente será el eje de la campaña y si delega en otro candidato “será una figura que hará permanentemente referencia a Chávez”.
La ausencia de Chávez ha perjudicado incluso a la recolección de fondos para su campaña.
El programa “un día de sueldo para la revolución” alcanzó apenas 2,2 millones de bolívares (unos 512.000 dólares al cambio oficial) a 10 días de su cierre, frente al año anterior, cuando se sumaron 7 millones de bolívares. Artistas en vivo, grabaciones, animadores, mensajes de Twitter y hasta un muñeco de dos metros que lo representa; el oficialismo venezolano usa todos los recursos posibles para suplir la ausencia del convaleciente presidente Hugo Chávez en la antesala de la campaña electoral.
Enfermo de cáncer desde hace un año, Chávez se ha visto forzado a restringir sus apariciones públicas drásticamente, una falta que luce cada vez más notoria a cuatro meses de los comicios en los que se medirá contra el candidato opositor, Henrique Capriles.
Pese al entusiasmo que reinaba en una convocatoria reciente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), los asistentes no lograban llenar una plaza colonial de Caracas que era el centro de la reunión, y obligaban a la TV estatal a cerrar las tomas para maquillar los espacios vacíos, señala una crónica de la agencia Reuters.
El Himno Nacional en una versión grabada por el propio Chávez, o un llamado telefónico en vivo, y hasta un breve mensaje vía Twitter, puede desatar la euforia entre los simpatizantes del Gobierno, una audiencia tapizada de camisetas rojas con el rostro del militar retirado estampado en el pecho.
“Durante su vida, él (Chávez) ha dado todo por nosotros, es hora de que nosotros demos todo por él”, arengó el vicepresidente Elías Jaua, quien mientras ejerce de sustituto ha postergado su postulación como candidato a la gobernación del estratégico estado Miranda, que alberga buena parte de Caracas.
Con el fervor de los devotos que acuden a un templo, los chavistas escuchan el mensaje, rodeados de gigantescos carteles que muestran a su ausente líder, lozano, sonriente y en plenas facultades físicas, lejos de la imagen transida de los últimos tiempos.
“El 7 de octubre se elige presidente. No alcalde ni gobernador, ni diputado, así que no queremos un grito, una consigna o un esfuerzo que no sea para lograr la reelección de Chávez”, advirtió Jaua a los asistentes que luchaban contra el calor en un coliseo en Guatire, al este de la capital.
El sentimiento que imprimió a su discurso no evitó que muchos de los asistentes abandonaran el pequeño recinto, convirtiendo el cierre del acto en algo casi íntimo. Los que quedaron, el núcleo duro del chavismo, tienen asumido que el líder socialista desde hace algún tiempo no acude a ese tipo de actos.
“El comandante nos dejó encaminados, por eso no importa que no venga, él debe descansar para seguir mejorando”, expresó Luz Marina Rodríguez, jubilada de 65 años, quien bailaba durante un acto del chavismo en Petare, uno de los barrios pobres más grandes de América Latina.
Único, irremplazable
El carismático Chávez fue por años uno de los políticos más activos de América Latina.
A lo largo de sus 13 años en el poder, y aún antes, recorrió Venezuela predicando su discurso revolucionario con una energía desbordante y un estrecho contacto con sus votantes que mucho ayudó para que ganara 12 comicios durante sus mandatos y acumulara una sola derrota.
La mayoría de las encuestas señala a Chávez como el amplio favorito para lograr la reelección, aunque existen diferencias en la ventaja que le otorgan sobre Capriles. Para el oficialismo se trata de una batalla ganada, pero la oposición sostiene que no hay nada escrito en piedra y busca votos casa por casa.
Sin embargo, la ausencia de Chávez mientras se calienta la campaña, que arranca oficialmente el 1 de julio, podría enfriar la pasión de muchos partidarios que quieren ver a su líder al frente de la batalla.
Con la enfermedad de Chávez en boca de los venezolanos, no hay forma de que el tema pase desapercibido, pero su efecto sobre la intención de voto no está claro.
“El Presidente es cada vez más distante de la gestión de gobierno (…) Eso nos habla de una condicionante, una espada de Damocles que está puesta sobre la candidatura”, consideró el analista José Vicente Carrasquero a la agencia Reuters.
Chávez, usualmente locuaz y omnipresente en la vida cotidiana de los venezolanos, ha bajado notoriamente su perfil y él mismo explicó su necesidad de descansar y recuperarse del cáncer que lo aqueja.
La salud del mandatario se maneja como un secreto de Estado y lo único que oficialmente se ha informado es que se sometió a tres operaciones y que e han sido removidos dos tumores malignos en el área pélvica desde el año pasado.
Sin embargo, mientras cumple su plan de recuperación, la entrega de viviendas y las millonarias inyecciones de dinero a planes de alimentación, salud y educación no se han detenido y han permitido que la aprobación a su gestión se mantenga alta.
“Es evidente que el problema de la enfermedad lo ha disminuido bastante”, sostuvo Carrasquero, aunque agregó que el propio Presidente será el eje de la campaña y si delega en otro candidato “será una figura que hará permanentemente referencia a Chávez”.
La ausencia de Chávez ha perjudicado incluso a la recolección de fondos para su campaña.
El programa “un día de sueldo para la revolución” alcanzó apenas 2,2 millones de bolívares (unos 512.000 dólares al cambio oficial) a 10 días de su cierre, frente al año anterior, cuando se sumaron 7 millones de bolívares.