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junio 10, 2012 3:53 pm
¿Qué hace una empresa socialista como PDVSA en la Fórmula Uno si no tiene un producto capitalista que vender? No tiene una marca. No tiene un lubricante ni un tipo de gasolina que se venda en muchos países. No tiene un mercado global al detal, que es el que otorga fuerza y poder a empresas como Shell, ExxonMobil, Pirelli, etc. PDVSA solo vende petróleo, es decir, simple materia prima, sin valor agregado. Y cada día vende menos.
Socialismo bolivariano y Formula Uno definitivamente no son compatibles. La Fórmula Uno representa todo aquello que es distinto a la “igualdad” pregonada por los socialistas venezolanos: Es aquello que coloca a unos seres humanos por encima del mortal común.
Que reúne un conjunto de bienes tangibles e intangibles que no están al alcance de cualquier pobretón sino de los ricos, poderosos y glamorosos. Cuando se dice Fórmula Uno acertadamente se piensa en automóviles de lujo que corren a alta velocidad; yates y aviones privados; champaña; langosta; caviar; prestigio; poder; dinero; status; fama.
La Fórmula Uno es un deporte profesional, es decir, que todos los que participan lo hacen para ganar dinero, es decir, convertirse en millonarios, en ricos. Y el gobierno ha dicho en Venezuela que ser rico es malo. Así que hay una tremenda contradicción entre socialismo bolivariano y Fórmula Uno. Una contradicción ideológica que evidentemente no tiene explicación.
En cuanto a las empresas patrocinantes y anunciantes en Fórmula Uno, que por cierto son propiedad de multimillonarios, tienen un fin comercial, capitalista, de posicionamiento de marca. Y los pilotos que manejan los costosos, veloces y extraordinarios autos deportivos son contratados por las diferentes escuderías, no representan países, representan a sus patrones: Ferrari, Williams, Renault, etc.
Un poco antes de que el presidente Hugo Chávez colocara la bandera nacional en las manos de Pastor Maldonado, en Venezolana de Televisión un conductor de un programa nocturno criticaba duramente a un grupo de estudiantes de la Universidad Simón Bolívar porque habían construido en el país, con talento nacional, un prototipo de automóvil para Fórmula Uno. “Porque no se les ocurre a esos sifrinos diseñar un tractor”, fue la triste expresión.
Pero todo cambió de la noche a la mañana, ahora los oficialistas han encontrado en la elitista Fórmula Uno la razón de ser del socialismo bolivariano.
Por supuesto, los venezolanos en general sienten orgullo y respeto por sus paisanos que son profetas fuera de su tierra, se llame Pastor Maldonado, Gustavo Dudamel, Carolina Herrera, Johan Santana o Rafael Reif, recientemente electo rector del MIT; entre cientos que son respetados y admirados más allá de estas fronteras. Todos venezolanos. Todos exitosos. Todos brillantes.
Ese no es el punto. Desagradable y hasta del mal gusto es esa manía de los “socialistas” venezolanos de aparentar lo que no son, de apropiarse de los éxitos de otros, de ponerle un precio a todo y hay, por supuesto, quienes están dispuestos a vender su incipiente prestigio a una bandera rojita.
¿Y PDVSA? ¿Qué hace una empresa socialista en la Fórmula Uno si no tiene un producto capitalista que vender? No tiene una marca. No tiene un lubricante ni un tipo de gasolina que se venda en muchos países. No tiene un mercado global al detal, que es el que otorga fuerza y poder a empresas como Shell, ExxonMobil, Pirelli, etc. PDVSA solo vende petróleo, es decir, simple materia prima, sin valor agregado. Y cada día vende menos.
Si el socialismo venezolano es el producto que Rafael Ramírez, presidente de PDVSA y fanático socialista, quiere vender al mundo, la Fórmula Uno no es el target (segmento de la demanda al que está dirigido un producto) adecuado. A menos que el socialismo venezolano sea un negocio para algunos ricos del planeta. El multimillonario patrocinio que PDVSA paga a la Williams va a parar a las manos de unos pocos ricos, unos pocos privilegiados. Maldonado es un empleado de Williams. No representa a Venezuela. Representa a la Williams. Su nacionalidad es un tema distinto. Que los colores de la bandera nacional decoren su casco de piloto de Fórmula Uno es algo transitorio, algo que pagan los petrodólares, por ahora. (MM)