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junio 11, 2012 9:06 am

Samuel Ruth: “El Indepabis es el brazo político que busca destruir al sector privado”.

 

 -¿A quién defiende el Indepabis (antes Indecu)?

-El Indepabis tiene un antes y un después. En mi gestión, desde 1999 hasta el 2008, nos dedicamos a defender al consumidor y a abrir espacios de entendimiento entre los proveedores de bienes y servicios y los consumidores. Ahora se ha convertido en un brazo político del gobierno para desarrollar su plan de destrucción del sector privado de la economía. Pero como institución de interés social el Indepabis se acabó.

-¿Algún secreto para permanecer nueve años al frente del organismo?

-Aparte de la defensa activa y real de los consumidores, nuestros resultados de altísima eficiencia gerencial y la gran probidad en el ejercicio del cargo, la cual demostramos al entregarlo.

-¿Cómo resume sus logros más resaltantes?

-Fundamos 24 delegaciones en todo el país que no existían y atendimos unos 500 casos diarios. Denunciamos ante el Tribunal Supremo y ganamos el caso de los créditos indexados, eliminamos el recargo ilegal en las compras con tarjetas de crédito y tuvimos un reconocimiento mundial con el famoso caso de las fallas mecánicas en las camionetas Explorer.

-¿Hizo algo para acabar con la matraca y las corruptelas?

-Recibimos el Indecu con 10 fiscales y terminamos con 600 en todo el país. Había un férreo control. Reto a cualquiera a que muestre algún caso de corrupción administrativa, porque no tuvimos ni uno.

-¿De qué se arrepiente?

-Me equivoqué al creer que eso era lo que el presidente Hugo Chávez quería que hiciéramos en favor del pueblo. Pero lamentablemente él parece que quedó más satisfecho con las pésimas gestiones posteriores.

-¿Por qué cuestiona a quienes vinieron después de usted?

-A Eduardo Samán porque se robó y se llevó todos los activos del Indecu para su casa. Fue el peor. Sus expropiaciones del Cada, las empresas cafetaleras, arroceras, sardineras y otras, culminaron en un desastre. Aún así, fue premiado con el cargo de ministro, del que luego salió por actos de corrupción. Luego Valentina Querales se convirtió en verdugo de las iniciativas empresariales privadas. Aura Rosa Hernández paralizó totalmente al organismo. Después Augusto Montiel lo transformó en una especie de Gestapo que aterrorizaba y agredía tanto a su personal como a los productores de bienes y servicios. La actual presidenta, Consuelo Cerrada, parece que es buena persona pero su gestión es gris.

-¿Cumplió usted otras misiones para el gobierno?

-El Presidente me asignó la responsabilidad de inventariar y fiscalizar a las empresas de propiedad social, que según me dijo eran su dolor de cabeza. Investigué y comprobé que de las 700 registradas, unas 400 eran empresas falsas o de maletín pero a todas les asignaron recursos financieros.

-¿Funciona el nuevo sistema de regulación de costos y precios justos?

-Es de las cosas más nefastas y de imposible cumplimiento, pues atenta contra la competitividad y la calidad de los productos y servicios.

-¿Qué razones tuvo para romper con el Presidente y el chavismo?

-Creo que hay una desviación de lo que inicialmente todos creímos que iba a ser el proyecto de Chávez. Su proyecto atenta contra la democracia y todo lo que ella implica. Esta es una dictadura y nunca he creído en los dictadores.

-¿Si es una dictadura por qué no se separó antes?

-La radicalización de Chávez fue gradual y siempre tuvimos la esperanza de que iba a cambiar.

-¿Ahora en qué anda políticamente?

-Estuve en el gobierno a título independiente. No me inscribí ni en el MVR ni en el PSUV. Ahora soy miembro del PPT y apoyo sin reparos la candidatura de Henrique Capriles Radonski. (MV)