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julio 12, 2012 8:51 am

Axel Capriles: La gran transición

Lo único cierto es que todo el mundo está confuso. No sólo aquí. En todos lados. Mientras 19 millones de personas están próximas a morir de hambre en el Sahel y los jihadistas que controlan las rutas comerciales del Malí (suerte de chavistas africanos por su mentalidad) se ocupan de destruir los monumentos heréticos de Timbuctú, en Europa se pone en duda la supervivencia del euro y entra en crisis la noción de soberanía y el concepto de Estado-Nación.

Corren tiempos de transición. Pareciera que todo ha fallado, la política, la economía, la psicología, la religión, para dar respuestas claras a los problemas del presente y el futuro. Atravesamos una de esas eras de ansiedad en la que ocurren los saltos de la historia, esas que nutren a los genios inesperados que logran dar respuestas a las necesidades humanas que nadie más ha logrado interpretar.

Los cambios demográficos presionan silenciosamente en demanda de soluciones e ideas ausentes en la consciencia colectiva de las elites dominantes. Una de las principales áreas bajo presión es la economía política, la manera de entender las relaciones entre el poder político y la economía, la sociedad civil y el Estado. La constante expansión del sector público desde la posguerra llevó a una hipertrofia del Estado que debilitó la capacidad productiva de las poblaciones y la posibilidad de sustentación del Estado de Bienestar que moldeó las aspiraciones sociales de las naciones occidentales contemporáneas.

Sin embargo, las crisis y burbujas especulativas han dado cuenta de las asimetrías e imperfecciones de los mercados y ratifican, por vía contraria, la necesidad de la mano visible del Estado para regular y garantizar el funcionamiento de los mercados en competencia.

Pero así como el descubrimiento del bosón Higgs no unifica la teoría estándar de la física con la teoría general de la relatividad, tampoco el descubrimiento de los sesgos del mercado concilia el pensamiento económico liberal con el estatismo intervencionista. Con seguridad, Bolívar no nos dará la solución. 

acaprile@ucab.edu.ve