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enero 15, 2013 12:19 am

Simón Jiménez S: ¿Es necesario un nuevo liderazgo?

Hacer un líder nacional,  que represente a la oposición toda, cuesta demasiado. No se trata de las condiciones personales, ni del carisma, ni siquiera de la propaganda planificada en función de perfilar un líder. No, se trata de una persona que reuniendo atributos malos y buenos logre la convergencia mayoritaria del pueblo opositor. Henrique Capriles  lo logró para las elecciones de octubre del año 2012. Es bien probable y hasta conveniente que ese liderazgo se mantenga hasta que se produzca una nueva confrontación presidencial.-  A la fecha no se vislumbra una personificación cierta de una alternancia en ese liderazgo.

El otro liderazgo es el institucional y orgánico para la extroversión diaria del sentimiento opositor quien debe mantener un equilibro entre todas las fuerzas políticas de la oposición  que participan en la vida nacional. Este liderazgo lo ha venido ejerciendo la Mesa de la Unidad (MUD) y la conducción  con especial sindéresis la detenta Ramón Guillermo Aveledo. Los participantes en la Mesa de la Unidad lo reconocen y el mundo de la oposición ha aprendido a respetarlo. Labor difícil lograr equilibrio de tan disimiles maneras de pensar, de ambiciones encontradas,  de objetivos parecidos pero no iguales, de organizaciones políticas y no políticas. Eso lo ha logrado Ramón Guillermo.-

Hoy ante la nueva situación nacional con un golpe de estado constitucional en que emergen lideratos de hecho, ejercicio del poder sin una fuente legitima electoral y abuso  exacerbado de la autoridad usurpada, surge la preocupación por la necesidad de un nuevo liderazgo institucional que sustituya la ponderación actual que representa Ramón Guillermo Aveledo,  por un líder de mayor agresividad verbal, real, testimonial  y emocional.

En esta línea parece Emeterio Gómez quien reclama un nuevo liderazgo “para organizar la Resistencia de la mitad del país (que deberá ser mas, pero que por los momentos es suficiente con la mitad del país) en los muy aciagos días y meses que se avecinan”.  Para este intelectual lo que debería esperarse de la oposición y de su conducción es una situación confrontacional de “resistencia”, pero dentro de un marco de  fusión entre la Ética y la Política. En verdad no veo como la resistencia puede condicionarse a la ética porque al llegar a ese escenario las causas y objetivos son principios fundamentales de la existencia, como la libertad real, la dignidad del ciudadano y la democracia.- Sin calzar la dimensión del autor citado creo que la ética es un gemelo de lo moral  y para que la moral actúe se requiere libertad. Buscar la libertad es buscar la ética. La ética no aplica cuando ella es “objetivo”  porque sería un contrasentido.

En la orilla contraria  leemos a Luis Daniel Alvares quien sostiene que “Nada mejor que sea la Mesa la que siga llevando adelante la voz de la oposición”; a la vez que califica de desafortunadas los ataques contra la MUD  y su dirigencia e invoca el logro  de la unidad y los efectos positivos de ese logro. Comparto la idea macro que ella conlleva porque resulta absurdo e ilógico sostener el cambio institucional de la MUD por otra organización o forma de organización. La mesa de la Unidad es nuestra plataforma, y nuestra mejor expresión. Lo que debe  cambiarse es el estilo y el énfasis.

Entonces, la dubitación está en mantener la actual conducción de la MUD en las manos equilibristas de Ramón Guillermo Aveledo o sustituirlo por un comecandela de alta entidad, competencia y autoridad como, a título de ejemplos,  Oswaldo Álvarez Paz, Henry Ramos Allup o Antonio Ledezma. Posición que es impulsada por los muchos talibanes opositores  de palabra; por las demasiadas ostentaciones de sabiduría política de anónimos y apasionados Twiteros,  o especialistas en Facebook; por los conspiradores de café y cigarro,  por los inconformes de siempre y anarquistas por vocación,   quienes exigen la radicalización de la Mesa de la Unidad. Ello porque el mundo, según Marta Colomina, citando a Jean Maninnat,  observa y está atento a la “respuesta que dé la oposición, escaneando si tiene los colmillos y la inteligencia que requiere una acción capaz de ser gobierno y nuevo actor regional”.  En estos grupos hay muchos abstencionistas de las votaciones del 16 de diciembre de 2012, es decir gente sin moral para requerir ejemplos,  que en su mínima expresión, el voto, no son capaces de ejercer.

La radicalización es una necesaria repuesta a las actitudes y expresiones de los detentadores facticos del gobierno, pero el vocero de este nuevo escenario debe ser el resultado de una consulta analítica de todos los sectores de la oposición. Poniendo mejillas y endulzando palabras no tenemos chance de alcanzar  la democracia pérdida.-

Cual sea la decisión la MUD debe subsistir.