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marzo 5, 2013 2:38 pm
Y precisamente los medios de comunicación preocupan a algunos cardenales. Inevitablemente, en una sociedad global cada vez más interconectada las nuevas tecnologías cumplen una función importantísima en la difusión de los mensajes religiosos, pero para algunos pueden convertirse en un arma de doble filo porque, al igual que en la política laica, la mediatización crea opinión pública y, consecuentemente, puede ser un influyente mecanismo de presión: el derecho a estar informados necesariamente obligaría a una mayor transparencia, pero no todos los altos prelados parecen estar preparados para ello.
El público en general y los cardenales, sobre todo los que vienen de países lejanos, están pendientes de cuáles habrán sido los resultados del dossier secreto elaborado por la comisión nombrada por Benedicto XVI para investigar sobre el caso popularmente conocido como “VatiLeaks”, integrada por Julian Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi, pero parece que el Papa emérito lo entregará directamente a su sucesor. Este tema divide las opiniones, para muchos es importante saber cuál es la verdadera situación para poder evaluar mejor al próximo sucesor de San Pedro, pero otros piensan que la iglesia puede salir debilitada por los múltiples problemas que tiene que enfrentar.
No podían faltar las especulaciones sobre quién podría ser el próximo Pontífice, ejercicio que arriesga ser desde fantasioso (el Papa africano), hasta maligno (las pugnas entre bandos opuestos en la Curia con todos los condimentos que se les quiera agregar), pero que si se toma con la debida cautela puede resultar interesante, por ejemplo, los italianos en general parecen preferir a un compatriota, sobre todo en este momento que se sienten huérfanos de gobierno y de Papa. Sin embargo, para los analistas más serios la idea de un italiano se aleja cada vez más, se habla de un europeo o un americano, en ambos casos del norte de sus continentes. En todo caso, lo importante –aseguran todos los entrevistados- no es de dónde venga, sino que sea un hombre capaz de enfrentar los retos de la modernidad, con todo lo que eso significa para bien y para mal.
El ambiente está aún “brumoso” -a pesar del esplendoroso sol que brilló hoy presagiando la cercanía de la primavera- pero a medida que se acerque el cónclave se irán encendiendo los ánimos de los fieles, análisis y apuestas incluidos. ELS/Eluniversal.com