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Sigues estos pasos y opten el mejor bronceado
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Muy comúnmente, y en diversas partes del mundo, millones de personas se exponen al sol con el propósito de adquirir un bronceado en su piel, ya que entienden que eso les hace sentir y lucir mejor y más atractivas. Otros buscando un bronceado o algún beneficio físico y mental, recurren a salones de bronceado en donde se utiliza una luz ultravioleta artificial. 

El efecto de bronceado que se provoca en ambos casos requiere de una quemadura solar para lograrse.  Por lo tanto, debemos entender los efectos de esto para ver si realmente hay un bronceado saludable y cómo se debe actuar responsablemente al respecto.

Primeramente, es importante señalar que toda la vida en la tierra depende de la energía proveniente del sol.  Esta emite un espectro de radiación electromagnética dentro del cual una pequeña parte es la radiación ultravioleta. Esta pequeña porción tiene una variedad de efectos en la piel, incluyendo la producción de vitamina D, producción de quemaduras solares y bronceado, además de causar envejecimiento y cáncer de la piel. Existen dos maneras principales de exponerse a la radiación ultravioleta, la primera es la exposición al sol en el diario vivir o actividades al aire libre y la segunda a través de los salones de bronceado con luces artificiales. La luz del sol consiste en tres tipos, uno de los cuales es la radiación visible, la cual estimula la retina del ojo, la radiación infrarroja la cual proporciona calor, y la radiación ultravioleta.

Dentro del espectro de luz ultravioleta existen tres tipos o bandas. Estas con la luz ultravioleta C, la cual es filtrada por la capa de ozono y no nos llega a la tierra. Esta es la porción de luz con más energía con capacidad de provocar mutaciones y se utiliza artificialmente para matar bacterias y esterilizar. La luz natural del sol que llega a la tierra contiene luz ultravioleta del tipo B (UVB) y luz ultravioleta del tipo A (UVA). La cantidad de UVA que llega a la tierra es alrededor de 100 veces más que la del tipo B. Sin embargo la luz ultravioleta B es mil veces más potente que la UVA en la capacidad de provocar formación de pigmento o quemaduras solares, enrojecimiento y cáncer.

Cuando nos exponemos al sol ocurren unos cambios en la piel relacionados a la producción de pigmento el cual eventualmente nos dará la aparición del bronceado. Inicialmente, hay una liberación y oxidación inmediata del pequeño almacenado en la piel. Esto es principalmente estimulado por la luz ultravioleta del tipo A. Esta reacción es responsable por el oscurecimiento o bronceado inicial que aparece minutos luego de la exposición y es de corta duración. La otra reacción que ocurre es la del bronceado tardío, el cual aparece de 48 a 72 horas luego de la exposición y puede persistir por varios días o semanas. Esta reacción tardía depende de la producción de pigmento y está inducida por la luz ultravioleta del tipo B. Por lo tanto, es de entender que el tipo más importante en cuanto al bronceado y quemaduras solares es la luz ultravioleta B sin embargo se sabe que también la del tipo A puede provocar en menor grado estos cambios y que ambas están ligadas al enrojecimiento de la piel, reacciones alérgicas y el desarrollo de cáncer.

Al conocer de la interacción de la luz ultravioleta con la piel y de las reacciones tipo quemadura solar es importante analizar las implicaciones a corto y largo plazo que esto tiene en cuanto a la salud y bienestar de nuestra piel y todos los otros órganos.

Primeramente, entender que en la mayoría de las personas que buscan un bronceado, las cuales son principalmente jóvenes con piel clara, tienen que pasar por unas quemaduras solares, ya sea clínicamente aparente o sin los síntomas o signos de esta para producir el bronceado.

Otro aspecto importante a mencionar es que como se ha señalado es la luz ultravioleta del tipo B la más implicada en las quemaduras solares y otros efectos adversos, las compañías de bronceado artificial reclaman que sus lámparas solo emiten luz ultravioleta del tipo A y no del tipo B. Esto se ha estudiado por diversas agencias incluyendo el FDA y claramente se ha demostrado que estas lámparas de luz artificial tienen también luz del tipo B, y que la emisión de luz del tipo A es mayor que la que normalmente se obtiene del sol, ya que para producir bronceado es necesario.

Para algunas personas es natural tener un color bronceado por el tipo de piel que tienen. Otros tienen que quemarse literalmente para obtener uno temporero. El lograr una pigmentación de manera gradual puede ser beneficioso, ya que el mismo pigmento provee de foto protección. Sin embargo, forzarlo irresponsablemente lo que acarrea es daño permanente, envejecimiento y posibilidad de cáncer en la piel. Algunos consejos que pueden ser de ayuda para poder disfrutar de las actividades al aire libre y a la vez obtener los beneficios de la energía que provee el sol son los siguientes:

1. Evita estar al sol en horas de alta radiación ultravioleta, entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m.

2. Aplicar protector solar adecuado para el tipo de piel, preferiblemente protectores solares físicos como los de titanio.

3. Aplicar un protector con factor de protección menor de 15 te permite broncearte, pero no te protege del cáncer de la piel.

4. Debes aplicar el protector solar uniformemente y con cuidado alrededor de los ojos de 15 a 20 minutos antes de exponerse al sol y reaplicarlo cada 2 a 3 horas si estás expuesto al sol o inmediatamente al salir del agua.

5. Debes buscar la sombra, pero no tener la falsa impresión de que estando en la sombra no vas a recibir radiación ultravioleta, ya que aún en la sombra uno se puede quemar.

6. Estando dentro del agua uno no te proteges del daño solar. Esto te puede aliviar del calor del sol, pero aún te puedes seguir quemando.

7. Usa ropa adecuada en el diario – de colores claros y de algodón.

8. Luego de un día de actividad al aire libre, debes bañarte con un jabón suave y lubricante, y aplicar humectantes, preferiblemente libre de perfumes o fragancias.

9. Es importante tener una buena hidratación y alimentación con una ingesta de vitaminas A, E y C, para mantener el cuerpo y piel saludable.

10. Estar atentos a cualquier lunar, manchas o mucosas que cambie de color, forma, tamaño o superficie y que se presente algún síntoma o signo como sangrado o ulceraciones.

Finalmente, debido a la tendencia actual a ver como atractivo el “look” bronceado, es necesario estar bien informado de los efectos a corto y largo plazo que esto tiene. El sol no es nuestro enemigo si sabemos aprovechar sus virtudes correctamente. Sin embargo, al abusar de él y sobrepasar la capacidad que tiene nuestra piel de protegerse y convertir en efectos positivos nuestra interacción en el medio ambiente, nos exponemos a los efectos nocivos que a la larga redundará en problemas como el envejecimiento prematuro de la piel y quizás ya sea tarde para darse cuenta que el atractivo TAN no era TAN SALUDABLE.

(Con información de el Nuevo Día)