Cultura
Christian Vásquez lleva a Toulouse la música y la lucha de El Sistema
Cultura

El director venezolano Christian Vásquez, que hoy actúa en Toulouse (sur de Francia) con los 169 músicos de la Orquesta Sinfónica Juvenil Teresa Carreño (SJTC), subrayó la importancia de tocar y luchar por los 500.000 niños que estudian música en su país gracias a El Sistema.

No solo son niños, son también sus familias, a las que El Sistema ayuda a través de la música, resaltó en una entrevista con Efe el también director de la Sinfónica de la Juventud Aragüeña José Félix Ribas y de la Sinfónica Stavanger de Noruega.

El director se refería a la instrucción y práctica colectiva e individual que ofrece el Sistema de Orquestas y Coros Sinfónicos Infantiles y Juveniles de Venezuela, en especial a quienes se encuentran en situación de exclusión social.

Vásquez es hoy una de las figuras que aprendieron música desde su infancia gracias a esa monumental estructura fundada en 1975 por José Antonio Abreu y que hoy se extiende por más de 75 países, entre ellos Francia, Portugal, Reino Unido o España.

El director llegó anoche al sur de Francia tras haber sido aclamado el pasado sábado en el Gran Auditorio de la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, días antes en Múnich, y el 25 de mayo en el Konserthus de Estocolmo, donde debutó su gira.

Esta noche su programa incluye la “Sinfonía n°5 en mi menor” de Tchaïkovski, músico fetiche de El Sistema; “Le Carnaval Romain”, de Berlioz, “para tocar algo de un compositor del país en el que actuamos”; y “El Tricornio”, de Falla, “por los ritmos, por esa melodía española, pues quisimos traer algo bueno de Hispanoamérica”.

Las propinas finales -hasta cuatro “si el público está muy eufórico”- darán a Toulouse los rotundos Mambos de Bernstein o de Pérez Pardo que habitualmente interpretan las orquestas de El Sistema, su “Tico Tico”, de Zequinha Abreu, o un Joropo.

Como el viernes y el domingo próximos en Londres, la SJTC toma hoy una ciudad ya conquistada de antemano, cuyos melómanos conocen bien la energía y el arte de Vásquez, su apasionada, humanista e impecable ejecución musical.

Todas ellas marcas de fábrica que comparte con compañeros de aprendizaje como Dietrich Paredes, Diego Matheuz, Jesús Parra o el celebérrimo Gustavo Dudamel, director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (OSSBV) y de la Filarmónica de Los Ángeles.

Acostumbrado como ellos a extasiar al público allá donde va y a sorprender con su desbordante energía a quien escucha por primera vez su manera de entender la música, Vásquez piensa que “lo más difícil para un artista es mantener los pies sobre la tierra”.

La clave es “entregarse a fondo en cada concierto, sea aquí en Europa o en el pueblo más escondido de Venezuela”, en un estadio, una plaza o un gran teatro, “pues todos son muy importantes” y el objetivo es transmitir ese mensaje “de amor y de paz” a toda persona que escuche.

Cuánto más grande sea el éxito, más grande debe ser el compromiso. “Tienes que estar muy agradecido de dónde vienes, y siempre contribuir y aportar ideas y ayudar”, afirma este violinista que desde 2007 dirige orquestas por el mundo al frente de alguna de sus tres formaciones o de otras de primer nivel.

De ahí su conciencia de que él es hoy “un ejemplo para muchos niños que están en Venezuela” y su promesa de estar dispuesto a entregarse por esa “gran familia” que para él es El Sistema.

“Siento que tengo que estar ahí al ciento por ciento cuando me necesitan, sea domingo o feriado”, añade Vásquez, cuya última cita europea en esta gira será en el 10 de junio como uno de los grandes eventos del 42 Festival de Música de Estambul. EFE