Cultura
El Llano volverá a decidir
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Un llanero llevó al poder los sueños de millones de venezolanos con un inusitado triunfo en las elecciones de 1998.

Esa victoria se cocinó y se impulsó desde tierras llaneras gracias a la fe y al esfuerzo motivador de centenares de líderes populares de todas las edades.

Por eso se ha dicho en estos últimos 16 años que el llano decide.

Chávez ganó en 1998, 2000,2006 y 2012 con una holgura fantástica, entre otras cosas por esas abrumadoras ventajas que obtenía en Portuguesa, Barinas, Apure, Cojedes y Guárico, las cuales apuntalaban las votaciones en Caracas y demás centros electorales.

Recuerdo que en 1998 esos llanos eran emporios ganaderos y de sus fabulosas sabanas salían al exterior millones de toneladas anuales de arroz, maíz, ajonjolí, caña de azúcar, algodón, girasol, sorgo, plátanos, yuca y tabaco. Incluso, Portuguesa era el tercer productor latinoamericano de café, gracias a sus campesinos de Biscucuy, Chabasquén y Ospino.

En ese año 98 el barril de petróleo costaba menos de 9 dólares, pero el país no pasaba hambre gracias al “Granero de Venezuela”, que producía la comida nacional y de paso paliaba el déficit fiscal con las exportaciones de seis de esos rubros agrícolas.

Hoy, agosto de 2015, esos llanos parecen haber sido arrasados por monstruosas langostas. Con total certeza puedo afirmar que el socialismo en el campo es una barbarie institucionalizada. Las fincas expropiadas por la revolución cuando estaban en plena productividad, son ahora miserables rancherías o simples peladeros.

Curiosamente, por estos confines ahora hay muchos nuevos ricos, que nada tienen que ver con trabajo madrugador.

El otrora campesinado próspero, llamado a producir los alimentos, está ahora en las amargas colas de los abastos forcejeando por los pocos alimentos que se consiguen, en su mayoría procedentes de otros países. Fue totalmente sustituido y aniquilado por las lucrativas importaciones que enriquecieron a ciertos personajes.

Con el chavismo el petróleo llegó a 100 dólares, pero los cinco estados llaneros no vieron sus beneficios. Detrás de una expropiación iba la siguiente. No llegaron los millonarios financiamientos prometidos, y mucho menos la gran vialidad agrícola atravesada por modernos ferrocarriles. En contravía, la pobreza se extendió por ciudades, pueblos y caseríos como jamás se vio. Los apagones se hicieron habituales y la delincuencia apareció por campos y ciudades dotada de armas largas para someter a antiguos labriegos, jinetes, ordeñadores, capataces y transportistas.

Las extorsiones y las vacunas perpetradas por grupos anárquicos cambiaron la tranquilidad por miedo y zozobra.

Ya casi con 17 años bajo el gobierno chavista, justo es reconocer que muy pocas cosas han cambiado; los llanos no dan para más y están a punto de estallar. En una verdadera barbarie institucionalizada se han convertido nuestros llanos. Ha sido muy cruel el sufrimiento. Tanta ruina es increíble. Llorar no remedia, pero desahoga.

Debemos hacer algo, y lo haremos. Los llaneros nos hemos sentido útiles para buscar votos y poner las canciones de los mítines. Pero tanto espíritu revolucionario no basta, todo tiene un límite; es muy caro el precio que estamos pagando. Si continúa la barbarie, con seguridad dejaremos a nuestros hijos y nietos sin herencia, con un patrimonio que se esfuma entre tierras desiertas y corruptos que se aprovechan de nuestra fe.
No obstante, el llano sabe cobrar. Y es lo que pronto ocurrirá. Así como en 1998, 2000, 2006 y 2012 decidimos el triunfo, el venidero 6 de diciembre castigaremos con la misma montaña de votos a quienes nos están arruinando.

Soy diputado del Psuv a la Asamblea Nacional por el circuito 2 del estado Portuguesa.

Dios y la patria reclaman en este momento por hombres y mujeres de una sola pieza. El único y unigénito comandante supremo que reconozco está a la diestra del Dios Padre y se llama Jesucristo. Por ello, firmemente, desde este momento le informo al país que me pongo en movimiento por los mismos pueblos de siempre para tumbar caretas, desenmascarar a los grandes engañadores y aportar mi esfuerzo a favor del cambio que se iniciará el venidero 6 de diciembre.

El llano no aguanta más. Por eso volverá a decidir. Desde estas tierras cogerá vida la Venezuela del reencuentro. Una Venezuela sin odios, respetuosa de los derechos humanos, sin presos políticos ni exiliados, sin pranes ni vacunadores, sin alcahueterías judiciales ni mafias cambiarías.

Y este falso socialismo no volverá.

 

 

César Molina