Deporte
Adiós a “Papá” Carrillo
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Un legado de innumerables triunfos y anécdotas, además de un sinfín de satisfacciones para el país, es lo que deja hoy José Joaquín “Papá” Carrillo.

 

Por: Zamir Jiménez.

 

Y es que la exestrella de la selección de voleibol criollo falleció ayer a las 12:30 de la medianoche, a los 91 años de edad, en la Clínica Metropolitana, como consecuencia de una afección circulatoria que afectó gravemente el funcionamiento de uno de sus riñones, según destacó Joel Marín, miembro de la Comisión de Ética de la Comité Olímpico Venezolano.

 

“Él venía batallando desde hace algunos años con la diabetes, enfermedad que lo fue consumiendo poco a poco. Pero sus afecciones de salud se complicaron aún más luego de la pérdida de uno de sus hijos menores, que murió en un accidente de tránsito. Esta situación complicó aún más su estado”, destacó con lamento el miembro del COV Oswaldo “Papelón” Borges, quien no solo jugó con él en la selección venezolana de voleibol, sino que también se convirtió en uno de sus grandes amigos.

 

Pese al dolor de la pérdida de “Papá” Carrillo, Borges asegura que siempre lo recordará como el gran hombre motivador e inspirador que fue.

 

“Cuando lo vi jugar por primera vez fue en el Estadio Nacional, me sorprendió mucho y quedé admirado, a tal punto que sin duda me inspiró a ser igual que él”, rememoró.

 

Hijo ilustre de Puerto Cabello

 

El 6 de mayo de 1923, José Joaquín Carrillo Arvelo nació en Puerto Cabello (Carabobo), lugar en el que empezó a dar sus primeros pasos en el mundo deportivo, específicamente en disciplinas como el atletismo, baloncesto y voleibol, esta última en la que logró brillar y se afianzó como uno de los jugadores de mayor referencia del país.

 

“Él en su época fue el caballo de Troya de la selección. Nosotros decíamos que tenía una visión que le permitía descifrar los bloqueos de los rivales y por ello siempre lanzaba al sentido contrario para lograr los puntos”, resaltó Borges.

 

El talento de “Papá” Carrillo traspasó fronteras. No en vano brilló en los Juegos Bolivarianos de 1938, que se disputaron en Bogotá (Colombia), donde se alzó con la medalla de oro.

 

Poco después, en el año 1960, tuvo el honor de pertenecer al equipo que defendió los colores del Tricolor Nacional por primera vez en la Copa del Mundo de la especialidad que se llevó a cabo en Brasil.

 

“Carrillo fue y será uno de los grandes del deporte venezolano, pero con todos aquellos que tuvimos el placer de compartir con él como Joel Marín, Alfredo López, Ofilio Prada y mi persona. Sin duda fue un gran estimulante permanente para que nunca desmayáramos aún cuando no teníamos el apoyo del IND de la época”, continuó Borges.

 

El desempeño del exvoleibolista carabobeño y sus triunfos como atleta le permitieron ser ganador de reconocimientos como la exaltación al Salón de la Fama del Deporte.

 

“Desde 1983 el Gimnasio de Los Dos Caminos lleva su nombre. El presidente Luis Herrera Campíns me complació con esa petición para homenajearlo en vida”, destacó Borges.

 

Sus restos son velados desde hoy en el Cementerio del Este.

 

El Universal