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¡DIERON LA VIDA!
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“Quedan tres minutos para ir a los Juegos Olímpicos”, le decía el técnico Néstor “Che” García a sus jugadores en un tiempo muerto, anoche mientras estaban abajo en el marcador 75-68 ante la poderosa Canadá. Apenas le quedaba voz, pero le sobraban motivos para empujar a sus pupilos hacia un objetivo tan inmediato y sublime. Sabía que si existían 12 atletas que podían darle vuelta a esa realidad, eran ellos. Y lo hicieron, lo lograron. Ganaron 79-78 en semifinales del FIBA Américas de México y clasificaron a Venezuela a Río de Janeiro 2016.

Aquel timeout marcó la diferencia. Volvió Heissler Guillent a la cancha y dio un paso adelante en nombre de la selección nacional, para asumir el riesgo de cargar con la responsabilidad en ataque.

El piloto no tuvo miedo -como de costumbre en situaciones de apremio- y aniquiló a todo aquel que se atravesó en su paso, anotando los siguientes 10 puntos de Venezuela con dos triples, par de tiros libres y una difícil bandeja. Así labró el camino que guió al elenco vinotinto hacia los Juegos Olímpicos, por segunda vez en la historia.

Con empate 78-78, una falta llevó a Gregory Vargas a la línea de libres con tres décimas de segundo restantes en el reloj. Desde ahí convirtió uno de sus dos tiros y el resto fue una explosión de júbilo en el Palacio de los Deportes, donde lideraron la ofensiva criolla Windi Graterol (20) y Guillent (19).

Sonó la chicharra que anunció el final y el “Che” García corrió eufórico por toda la cancha, mientras sus jugadores saltaban y derrochaban alegría. Todos estaban al tanto que habían alcanzado ese pedestal en el que están los afamados “Héroes de Portland”, el grupo que en 1992 metió a Venezuela por primera vez en los Juegos Olímpicos.

Como en cada presentación en lo que va de torneo FIBA Américas, el quinteto criollo construyó los cimientos de la victoria con su defensa. Fue el único equipo capaz de limitar a Canadá, líder en puntos por jornada del certamen, a menos de 40 tantos en una primera mitad de partido (37). De allí surgió la mística necesaria para conseguir una hazaña como la de anoche.

“El mensaje fue que 40 minutos contra Canadá no eran nada cuando llevábamos tres años de trabajo, cambiando la mentalidad y la manera de jugar. Cuando alguien tiene la fortaleza anímica para aguantar las críticas, seguir y lograr un proceso de cambio, 40 minutos no son nada”, confesó García, tras estallar en llanto en plena rueda de prensa posterior al compromiso.

“En el baloncesto muchos dicen: ‘lo que hay que hacer es un punto más que ellos y ganamos’. Nosotros lo tomamos al revés: ‘ellos tienen que hacer un punto menos”, agregó el estratega, quien asumió las riendas del elenco nacional en 2013 y dirigió al plantel que se coronó en el Suramericano del año pasado.

El escuadrón canadiense perdió el balón en 17 ocasiones y venía promediando 12.0 pelotas botadas por encuentro. Además no tuvo libertad para desplegar su velocidad, un ajuste que hizo Venezuela en relación al primer encuentro que jugó ante el mismo rival en la competición: perdió por 20 puntos y recibió 32 tantos por la vía del contragolpe. Esta vez fueron solo 17.

Fue la noche ideal, el equipo ideal y el cuerpo técnico ideal. No faltó nada, ni sobró nada. Todo salió de acuerdo al plan y la selección nacional tocó su techo, dejando atrás las dificultades que se desprendieron de las ausencias de Greivis Vásquez, Donta Smith, Luis Bethelmy y Gregory Echenique. Ahora queda un desafío más, la final de hoy ante Argentina (9:00 pm).

Fuente: Ricardo José Maciñeiras – El Universal