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Se acabó el juego, Yogi
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Tras dedicar los 90 años de su vida al beisbol, el juego de Yogi Berra llegó a su final en la madrugada de ayer cuando falleció por causas naturales en su casa de Nueva Jersey.

Un ícono. Una leyenda. Un Yankee. Un sinfín de calificativos sirven para describir a Lawrence Peter Berra, un talentoso pelotero que nació en el seno de una familia de inmigrantes italianos y dejó una huella imborrable en las Grandes Ligas y, especialmente, en la ciudad de Nueva York.

“Aunque lloramos la pérdida de nuestro padre, abuelo y bisabuelo, sabemos que está en paz con Mamá”, manifestó la familia de Berra en un comunicado. “Celebramos su trayectoria y damos gracias por significar tanto para muchas personas. Se le extrañará”.

Como solía decir el exreceptor: “el juego no termina hasta que se acaba” y por eso se entregó al deporte hasta el último día de su vida.

Berra jugó 19 temporadas en la gran carpa (18 con los Yanquis y la última con los Mets, en la que solo jugó cuatro partidos). En catorce campañas alcanzó la Serie Mundial y en diez oportunidades logró alzar el trofeo, convirtiéndose en el jugador con más campeonatos en la historia de la MLB. Además, fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Americana tres veces.

Formó parte de una generación dorada que incluyó a Mickey Mantle, Joe DiMaggio y Whitey Ford. En 1956 fue protagonista al recibir los envíos de Don Larsen en el único juego perfecto que se ha lanzado en una Serie Mundial.

Como manager, es el único piloto en haber llevado a la final los dos equipos de la Gran Manzana. Aunque su relación con los Yanquis terminó en mala forma por una pelea con el fallecido George Steinbrenner, ambos hicieron las paces y Berra participó en numerosos eventos de los Bombarderos del Bronx y sirvió de inspiración para varias generaciones.

Berra concluyó su carrera con .285 de promedio de bateo, pegó 358 cuadrangulares, e impulsó 1.430 carreras, siendo la mejor marca de todos los tiempos para un catcher. Fue exaltado al Salón de la Fama como parte de la clase de 1972.

Pero quizás una de las razones por la que Berra es más conocido es por sus elocuentes frases. El exreceptor ha sido citado por presidentes, escritores y comediantes en incontables oportunidades.

“Su carácter, talento, anécdotas e inimitable manera de utilizar las palabras lo convirtieron en un personaje apreciado por todos, dentro y fuera del beisbol”, expresó Rob Manfred, comisionado de la MLB.

“Para los que no conocieron a Yogi simplemente era uno de los mejores jugadores de la historia y un gran Yankee”, dijo Jeter, excapitán de Nueva York. “Para los afortunados que lo conocimos también era una gran persona. Para mí fue un gran amigo y un mentor. Va a ser recordado por sus éxitos en el terreno pero creo que una de sus mejores cualidades era la sinceridad y la amabilidad con la que trataba a la gente”.

 

Fuente:  El Universal