Economía
Alza de precios obliga a reducir estadía en planes vacacionales
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Más allá de representar una oportunidad para que los más pequeños de la casa vivan experiencias distintas, adquieran conocimientos nuevos y hagan más amigos, los planes vacacionales son una necesidad para los padres que trabajan, cuyos hijos tienen dos meses libres de actividades escolares.

Este año, sin embargo, por la situación económica que atraviesa el país, los niños permanecerán menos tiempo en los planes vacacionales. Julia Cáceres tradicionalmente inscribía a su hijo, de 10 años de edad, dos semanas en una de estas actividades, pero en esta temporada solo lo mandará una porque no puede costear 15 días de plan.

“En 2014 pagué por dos semanas 12.000 bolívares. Este año he visto precios que van desde 12.000 hasta 24.000 bolívares por solo una semana. Evidentemente, me iré por la opción más económica y pagaré lo mismo que el año pasado, pero por la mitad del tiempo”, dijo.

Pese a que Cáceres desembolsará la misma cantidad de dinero, este año cancelará 100% más que en 2014, cuando una semana le salió en 6.000 bolívares. Los otros días que su hijo disfrutaba en un plan vacacional, ahora lo pasará en casa en compañía de un pariente mientras ella sale de vacaciones. “Me tocará pedirle el favor a un familiar que vive en el interior que se venga a cuidármelo esos cinco días. No me gusta hacerlo, porque cada quien tiene sus compromisos, pero no tengo otra alternativa”.

Para cancelar el plan vacacional, Cáceres evalúa si pagar con la tarjeta de crédito o pedir un avance de efectivo. Jenny Torres también recurrirá al financiamiento, pedirá un préstamo. “Es la única forma que tengo para cumplir con mis compromisos laborales”, afirmó.

El hijo de Torres, de 9 años de edad, tradicionalmente estaba un mes en un plan vacacional. A diferencia de años anteriores, aún no se decide en cuál inscribir al niño. “He visto más o menos 6 opciones y los precios van desde 8.000 hasta 16.000 bolívares. Con esos montos no podré mandarlo las 4 semanas como siempre”.

La alternativa más económica tiene un costo mayor que el monto del salario mínimo que entró en vigencia el 1° de julio, de 7.421,66 bolívares.

Torres añadió que hará el esfuerzo de enviar a su hijo al plan vacacional por lo menos 15 días. Los otros días que estará libre se lo llevará a su lugar de trabajo.

Irene Carrasquero quería que sus hijos —un niño de 10 años y una niña de 7 años— fueran a otro plan. Contó que todos los años los mandaba al mismo, y que como estaban más grandes quería que fueran a uno con actividades acorde con su edad.

El que le gustaba a Carrasquero le costaba en 110.000 bolívares por dos semanas. “Hasta allá no nos llegaba el presupuesto, por lo que mi esposo y yo decidimos inscribirlos solo por 5 días. Cuando informé en el plan el cambio, me dijeron que debía pagar de inmediato porque de lo contrario no me garantizaban el precio”.

Carrasqueño señaló que eso le parecía poco serio de parte de la empresa, por lo que decidió mandar a los niños al que siempre iban. Una semana para los dos pequeños le saldrá en 28.000 bolívares.

A última hora. Los padres se toman su tiempo para evaluar qué plan vacacional se ajusta más a sus necesidades y presupuesto, coincidieron Shady Abuyaghi, fundador de Anima2, y Patrizia Aymerich, directora de Criaturas de Orange.

Abuyaghi dijo que en los últimos 5 años cerca de 80% de los inscritos en una semana formalizan su ingreso el primer día de actividades. “Seguramente este año, con más razón, se mantendrá la tendencia. Sabemos que estamos viviendo una situación económica muy compleja”, recordó.

La empresa que representa ofrece planes vacacionales en 8 clubes de Caracas, cuyos precios van desde 5.800 hasta 9.000 bolívares. “Esos precios los establecimos hace tiempo y los mantenemos. Asumimos los efectos de la inflación”, indicó.

El precio incluye, como en la mayoría de los planes vacacionales, almuerzo y meriendas. Sin embargo, la escasez de alimentos obligó a la empresa a hacer ajustes en este punto: en lugar de ofrecer jugos empacados, ahora servirán bebidas en polvo.

“Para toda la temporada necesitamos más o menos 15.000 jugos y las empresas no me los despachan porque manejan volúmenes muy bajos de mercancía. Tratamos de comprarlos al por mayor, y los comercios no los quisieron vender para evitar el bachaqueo”.

Otro cambio que hizo la empresa este año es que ya no es obligatorio que los niños asistan al plan con uniforme. “Entendemos que representa un gasto más. Los padres que lo deseen pueden mandar a sus hijos con la ropa que prefieran”. Cada franela de Anima2 cuesta 800 bolívares.

Aymerich refirió que por la escasez que hay en el país este año “ha sido una tarea titánica” encontrar las telas para las franelas, alimentos y materiales de papelería para las manualidades. “Los precios aumentan muy rápido, lo que nos obliga a ingeniárnosla para no bajar la calidad”, agregó.

La inscripción en Criaturas de Orange, dedicados a las artes escénicas, y una semana de actividades tiene un costo de 16.000 bolívares. Aymerich dijo que este año los padres han tardado más en concretar la inscripción del hijo. “Hacen muchas más preguntas e investigan muchas opciones antes de decidirse”.

Subieron más en el interior
En el interior del país los precios de los planes vacacionales son más económicos que en Caracas, pero los incrementos que experimentaron en un año son más elevados por la escasez de alimentos, que es más acentuada que en la capital.

Seir Rojas, que vive en Barinas, dijo que en 2014 pagó 4.000 bolívares por dos semanas para su sobrino. Recordó que en ese monto estaba incluido el almuerzo y las meriendas. Cuando buscó la información para inscribir al niño este año encontró que el mismo tiempo en el plan vacacional le costará 9.500 bolívares, sin almuerzo; que si quería incluirlo debía pagar 400 bolívares diarios.

Al sumar las 10 comidas, el precio del campamento sube a 13.500 bolívares, 237,5% más caro que el año pasado. “¿y qué vamos hacer?, mandarlo, no tenemos más opciones. En medio de esta crisis no es tiempo de tomarse vacaciones, hay que trabajar y para hacerlo debemos inscribirlo en el plan vacacional”.

FUENTE: CARMEN SOFIA ALFONZO – EL NACIONAL