Economía
Ante la escasez fallecidos también hacen cola para reclamar sus ataúdes
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Ante la escasez de láminas de metal, barniz y satín, las funerarias de Venezuela están haciendo lo imposible por conseguir ataúdes, lo que ha complicado el proceso de enterrar a los muertos en este país que tiene una de las tasas de homicidios más altas del mundo.

 

Los venezolanos han tenido que prestarse entre sí las cajas funerarias o incluso viajar a la vecina Colombia para conseguirlas.

 

Algunas funerarias están alentando a los clientes a realizar un proceso de cremación, para que así el ataúd sea solo usado durante el velorio y pueda ser “reciclado”.

 

El presidente socialista Nicolás Maduro describe a la escasez, que ha golpeado desde el papel higiénico hasta el vino de misa, como el resultado de una “guerra económica” orquestada por opositores que lo quieren sacar del poder.

 

 

La industria funeraria de Venezuela se sustenta en parte por la espiral de violencia que cobró la vida de al menos 11.000 personas el año pasado.

 

“Tu haces de todo para la gente se vaya con su urna, aunque tengas que ir a prestar, a dónde sea, pero tú le buscas la urna”, dijo Miriam Castro, administradora de la funeraria El Paraíso en Caracas.

 

Las cremaciones en el Cementerio del Este de Caracas han subido un 50 por ciento en los últimos meses, a 12 por día desde las 8 previas, de acuerdo a un empleado del lugar.

 

 

INDUSTRIA AUNADA A LA MUERTE

 

La producción de ataúdes ha caído cerca de un 50 por ciento en los últimos meses, dijo Ricardo Guedez, miembro y ex presidente de la Cámara de Funerarias de Venezuela.

 

Esto se debe en parte a que los fabricantes no han logrado importar los materiales por lo complicado que es conseguir dólares a través del estricto control cambiario del Gobierno.

 

 

La demanda por los funerales ha sido alentada por una de las tasas de homicidios más altas del mundo, una de las principales preocupaciones de los venezolanos.

 

El alto costos de los servicios funerarios también se ha convertido en un tema álgido, en medio de una inflación que a tasa anualizada superó el 60 por ciento en mayo.

 

 

En diciembre, Hebert García Plaza, quien lidera esta agencia, apareció en televisión acusando a una funeraria de aplicar un sobreprecio del 619 por ciento.

 

El funcionario dijo que esa empresa cobraba 8.280 bolívares, unos 1.300 dólares al tipo de cambio más elevado, por un velatorio de seis horas, cuando el “precio justo” era 1.151 bolívares.

 

 

José Montes, director de una funeraria en Catia, un barrio del oeste de Caracas, reiteró que simplemente intenta mantener su negocio. Actualmente tiene 10 ataúdes, pero necesita tres veces esa cantidad.

 

“Como todo (en Venezuela), no se consigue nada” se quejó.

 

(Con información de Contexto)