Economía
Billetes de alta denominación brillan por su ausencia
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Lo despacharon con 250 mil billetes de dos bolívares y tuvo que buscar cajas y bolsas para cobrar en el banco los 500 mil bolívares que fue a retirar, con temor a ser víctima de un atraco. La crisis nacional por falta de billetes de alta denominación no es cuento. En junio de 2015, según cifras del Banco Central de Venezuela, se imprimieron casi 1.900 millones de billetes de 100 bolívares, un poco más del doble de la cantidad producida en junio del año anterior y aun así la inflación devora los papeles marrones. A esta cifra, el BCV le sumó 435, 4 millones de piezas más hasta el pasado septiembre.

“Casi 70% del cono monetario se encuentra en billetes de 100, cuando en el año 2008 solo representaba un 20 por ciento aproximadamente”, comenta Alberto Castellanos, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia, quien habla de dos factores primordiales en torno de la necesidad de billetes de 100 pese al exorbitante incremento en la emisión.

El primero, afirma Castellanos, es la inflación galopante reinante en el país. “Esto lleva a la necesidad de tener mayor cantidad de billetes para adquirir los productos. Este hecho puede solventarse emitiendo billetes de mayor denominación”. En la mesa está la necesidad de que el BCV emita, cuando menos, papeles de 500 y 1.000 bolívares.

El segundo factor tiene que ver con la sobredemanda originada por el traslado de bienes subsidiados en el país hacia la vecina Colombia y otros países. “Por ello un billete de 100 bolívares es comprado a 120 bolívares en la frontera (esto se mantiene por la alta rentabilidad originada por la diferencia de precios entre los países)”. Se refiere al contrabando de billetes en la frontera.

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