Economía
Lufthansa espera recuperar la normalidad tras cuatro días de huelga
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La aerolínea alemana Lufthansa aspira a recuperar este domingo la normalidad en sus vuelos, tras los cuatro días de huelga de sus pilotos que afectaron primero a los trayectos nacionales y europeos y luego a los intercontinentales y de carga.

 

La medianoche pasada, el colectivo de 5.400 pilotos de la compañía puso fin a los paros, aunque se mantiene la amenaza de que se anuncie una nueva ronda de acciones de protesta en los próximos días, tal vez en la Semana Santa, ya que no ha habido acercamiento con la dirección de la aerolínea, la primera de Alemania.

 

La huelga de los pilotos provocó este sábado la cancelación de 74 de los 160 vuelos de largo recorrido programados y un 20 % de los de mercancías.

 

El miércoles y el viernes, la huelga se había centrado a los trayectos de corto y medio recorrido, con la mitad de los vuelos -750, para cada una de esas jornadas- cancelados, mientras que el jueves lo hizo ya en los intercontinentales y de carga.

 

Se estima que unos 240.000 pasajeros resultaron afectados por las cancelaciones, aunque no se produjo el temido caos en los aeropuertos porque la dirección organizó un operativo para advertir debidamente a sus clientes, mediante correo electrónico o mensajes al teléfono móvil, de las suspensiones.

 

Desde Lufthansa se ofreció asimismo a los viajeros una serie de alternativas gratuitas, desde el cambio de trayecto o fecha al reembolso del billete, así como la posibilidad de realizar el viaje en tren -para los nacionales- o en otras aerolíneas.

 

La de esta semana ha sido la duodécima campaña de huelgas en los últimos doce meses convocada por el sindicato Vereinigung Cockpit y también la más larga en esta ronda de acciones de protesta de dicho colectivo profesional.

 

La campaña de los pilotos se centra en la defensa de su sistema de jubilaciones anticipadas, pero además está enmarcada en la resistencia interna de la plantilla contra los planes de su dirección, determinada a reforzar sus filiales de bajo coste Germanwings y Eurowings.

 

La dura competencia de otras compañías aéreas ha hecho mella en la aerolínea “insignia” de la primera economía europea y la dirección está inmersa en una reestructuración destinada a plantarles cara, lo que los pilotos perciben como una amenaza.

 

En paralelo a las posibles nuevas convocatorias de huelga de Cockpit se cierne sobre la compañía el conflicto laboral de su personal de tierra, integrado por unos 33.000 empleados.

 

El sindicato del sector público y servicios, Verdi, abrirá este mismo lunes una ronda negociadora centrada en los recortes que se temen entre ese colectivo, asimismo relacionados con los planes de reducción de costes de la aerolínea.

 

Más allá de la cuestión de las jubilaciones de los pilotos o del personal de tierra, el objetivo de la aerolínea es que se modifique la ley para los convenios colectivos en las empresas y ha propuesto una regulación especial para la infraestructura del transporte.

 

El caso de Lufthansa se suma al de la compañía de trenes Deutsche Bahn, donde un sector de sus empleados -los maquinistas- paralizó durante cuatro días el tráfico ferroviario del país, desde su condición de minoría dentro del conjunto de su plantilla. EFE