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Editorial: “¿Actuará el comandante Ugarte?”
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Desde enero de 2016 a la sociedad venezolana ha hecho un enorme esfuerzo de combate. Se produjo un cambio sustantivo impulsado por el liderazgo de la Unidad. De una política de acumulación de fuerzas que conducía a la elección de gobernadores y alcaldes, como producto de negociaciones con el gobierno,se saltó a una vía rápida.
16 dirigentes importantes, más incontables políticos aficionados declararon: “¿para qué gobernaciones?”, ya que se apuntaba al poder y a la salida de Maduro por medio del RR. Como de costumbre se dijo que quienes planteaban elecciones regionales tenían su trompo enrollado.
Parte importante del liderazgo daba por incontrovertible que el gobierno “se iba”y la discusión era sobre el cómo. Si por RR, constituyente, abandono del cargo u otra cualquiera.
Historia conocida es que nos quedamos sin revocatorio,sin gobernaciones y con Maduro. En 2017 se volvió a despreciar el camino gradual que funcionó entre 2006 y 2016 y sugió la tesis de la elecciones generales,es decir, la salida abrupta del gobierno sin negociación ni anestesia. Esta ha avanzado en medio de una escalada retórica, pero también con la violencia que ha producido más de 100 muertes.
Primero fue la declaración de que la presidencia estaba vacante. El gobierno subió la apuesta y declaró que a la Asamblea en desacato. El 19 de abril comenzaron las manifestaciones masivas para exigir la salida del régimen. En la medida que estas cumplían su ciclo normal de agotamiento,surgen mecanismos sustitutivos: los trancazos,las “guarimbas” y demás acciones para las que bastan pequeños grupos.
El gobierno vuelve a subir la apuesta: constituyente comunal y la oposición responde “aplicando el 350”. Al mismo tiempo se escuchan voces que piden abiertamente una “intervención militar democrática”, con la idea de que podía surgir un oficial arquetipo-al que podríamos llamar “comandante Ugarte”- dispuesto a entregar el poder a la alternativa democrática.Ante la confusión del público que creía que “el 350” significaba automáticamente la caída del orden, se vuelve a subir la apuesta: el plebiscito,referéndum o consulta popular, un acto simbólico pero de gran valor moral, y luego el llamado paro-trancón.
Esta semana se nombraron los miembros del TSJ. Todo esto tiene un horizonte,una prueba ácida: la elección de la constituyente el próximo domingo. Frente a esa frontera se apuesta “la hora cero”. Ahí se verá como concluye este periplo con viraje estratégico decidido por la Unidad. En cualquier caso,comienza una nueva etapa.