Editorial
Editorial: bahía de burritos o de cochinos
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Hay que ser optimista porque si no la vida se pone demasiado borrosa y no hay nada de peor gusto que la costumbre de andar de queja en queja. Pero más allá de tal recomendación, esta semana surgió un punto de apoyo para el optmismo.
Un  dirigente como Manuel Rosales se incorpora a la política y a la Unidad. Con su experiencia debe ser de gran ayuda en un momento que luce turbio para la MUD,enrarecido por insultos y maltratos  entre los dirigentes. El mismo fue objeto de furiosas agresiones, de estirpe semejante que los laboratorios chavistas, la guerrilla comunicacional de otrora.
Es momento para reflexionar y que regrese la sensatez a la oposición. Como suelen hacer los revolucionarios, Maduro aprovecha el grave error opositor para pasar a la ofensiva con el Comando Antigolpe,unificar al chavismo y ridiculizar a quienes lo cuestionaban internamente.
Ha demostrado que es un jefe real y no el “burro” que cantaban los más burros de la oposición. Es evidente que saben del malestar entre los militares (por eso castigan a un batequebrado como Baduel) simplemente para enviar el mensaje. Y de paso para seguir acorralando a quienes no tienen que ver y que, según parece, ni siquiera saben qué hacer porque si supieran no estarían haciendo un papel tan extraño como caerse a insultos, declarar una vacante presidencial y en la misma acción, que no va en serio.
Rosales tiene la oportunidad de reagrupar a quienes piensan que si no se cambia la vía de la confrontación, si los demócratas no comienzan de nuevo a usar la cabeza, el destino cubano anda por ahí. Esperemos que el RR no sea nuestra Bahía de Cochinos y que podamos conquistar, ahora en desventaja el derecho a que hayan elecciones regionales.
Ojalá termine el ciclo de las Cartas al Niño Jesús y dejemos de pedir imposibles. El país no merece que ahora le quieran vender unas elecciones generales que tienen que pasar las mismas alcabalas que el RR