Editorial
Editorial: Daños colaterales
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!Se dicen unas cosas!… Por ejemplo, que había que “acosar a la  policía y  la Guardia Nacional,  ya que los efectivos estaban cansados”, achicada su capacidad de respuesta y podíamos  darles ni más ni menos que una derrota militar en las calles. Pensé mucho en la idea, me pareció en principio brillante, original,  aunque me pregunté si sería posible que lograramos agotar a jóvenes entrenados para ese trabajo.  La información de que  ya no contaban con arsenal de bombas me reforzó que realmente, por primera vez en la historia conocida, en una confrontación violenta,  civiles con las manos vacías podrían cumplir la hazaña de  propinar una derrota en campo de batalla a contingentes profesionales armados.

Pero las dudas volvieron. Si lo observas  aunque sea de manera gruesa, hasta ahora eso de derrotar a la fuerza pública  ha producido  muchas muertes del lado civil y también una muy lamentable de un guardia nacional. El problema es que quienes se agotan son los ciudadanos, no por la lucha, que pueden ver con simpatía, sino porque tenemos la necesidad de trabajar, de llevar nuestros hijos a la escuela, comprar medicinas para familiares enfermos, hacer mercado.

Alterar el orden público, hacer infernal la vida cotidiana, trancar las calles, a quien daña principalmente es a la gente común, uno atormentado por un dolor de muelas que no consigue atención y otro porque se le muere un familiar en la ambulancia. Y muy importante. La gran mayoría  concurre a una demostración pacífica, no a guerrear desarmados. No tienen como vestirse con cascos, petos, escudos, máscaras, rodilleras ni chalecos,  ni portar un fusil, salvo el toque más bien de glamour de untarse la cara de antiácidos, usar lentes oscuros, franela estrecha y una hermosa gorra tricolor.

Las dudas me abrumaron y se convirtieron en una pregunta obsesiva cuando leí al mariscal de campo comentar con soltura, como si estuviéramos en Siria, que es normal la mortandad porque “en las luchas hay bajas”. ¿No será que  presentar  batalla  entre una manifestación inerme y las fuerzas represivas es una idea de por si demasiado traída por los cabellos?  ¿Esa concepción de que las marchas son metafóricamente operaciones parabellum,¿no será excrecencia de un talento mermado?

En la misma sorprendente tónica  causó estupor  lo que lucía como un edicto del Comité de Seguridad Pública dirigido por Robespierre en el período del  terror en la revolución francesa. En lenguaje categórico, castrense, se daba plazo de tres días al Defensor del Pueblo para entregar la plaza con tropas, armas y bagajes, y solo faltó decir que solo si lo hacía dentro del plazo, se tomarían  prisioneros. Ahí dudamos un poco en mi familia. Es posible  que se  equivocan de Tarek y la cosa es con el otro? Digo porque Saab no tiene nada que ver con la represión ni la violencia y se ocupa en ayudar gente sencilla que tiene problemas, mientras el otro es un tipo duro con cara de perro, que no habla sino ruge y tiene poder de fuego. Uno pudiera creer que lo descrito es el guión de alguna  película de Cantinflas o Tin Tan, pero no es así y esas cosas las dice gente que dirige nuestra lucha y que debería conducirnos a la victoria.