Editorial
Editorial: “Descalzos y desnudos”
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Poco a poco se produce el descenso a tierra. Maduro se reeligió gracias al apoyo de la gran mayoría de la oposición en una de las apuestas políticas más irracionales de las que se tenga memoria en Venezuela -y en cualquier parte-, país que en las últimas décadas parece dispuesto a batir todos los récords de la imbecilidad política, como dice  Peter Hakim, analista de Diálogo Interamericano.  Él señala: “Los boicot electorales jamás funcionan…la oposición venezolana es la más estúpida que he conocido jamás. Llevan 20 años y no hacen nada para que la situación avance”.
Luego de la gestión de los últimos dos años, altamente influida por los poderes fácticos internos, se pasó del esplendor de 2016, cuando los meses o días que le quedaban a Maduro se contaban con los dedos de las manos, al día de hoy, con una  oposición que parece reducida a 300 personas en el Aula Magna de la UCV. Mereciera que estudiosos se ocuparan de explicar y dejar constancia de cómo la impericia de ejecutores y asesores abrió la puerta al totalitarismo en Venezuela.
En acto en la mencionada Aula Magna el jueves pasado uno de los estrategas de estos dos años, el Padre Luis Ugalde, hizo un discurso que sintetizó lo más importante de los buenos deseos y las aspiraciones sentidas de los venezolanos. Pero para venir de alguien que ha tenido un papel tan destacado en los acontecimientos, y que ha trazado el camino de errores que ya recorrimos, lamentablemente de su disertación no quedó ningún aprendizaje. En primer lugar no analiza ni reconoce la catástrofe en la que se encuentra hoy la oposición, como consecuencia de haber seguido sus consejos.
Y no dice  ni una palabra que orientara sobre cuál debe ser la acción política en adelante, luego de una aterradora perspectiva: Maduro estará en el gobierno seis años más. Esta vez no habló de la inminente intervención militar democrática sobre la que ha venido afianzando sus consejos. “Cuanto antes debe restablecerse la Constitución”, “debemos buscar una unidad superior”, habló de los presos políticos y de “las elecciones fraudulentas”. Nada que no se haya escuchado miles de veces en dos décadas. Cuáles son las angustias y dolores de los venezolanos, lo sabemos todos y no amerita convocar una reunión para recordarlo.
Lo que tendría que haber respondido Ugalde es lo referente al cómo. Eso es lo que se llama estrategia política y nadie puede ser conductor de nada si no se plantea este asunto como centro de la reflexión. El balance de estos dos años que comenzaron con la MUD victoriosa de las elecciones parlamentarias nos trajo a la destrucción, la incertidumbre, el fortalecimiento de la amenaza dictatorial. La división en tres grupos, la MUD, el maricorinismo y la plataforma de partidos que apoyó la candidatura de Falcón. La oposición acabó con el instrumento del voto, no hay golpe de Estado ni parece que  lo habrá y la “comunidad internacional” bosteza ante tanta incompetencia y al ver pasear a los “dirigentes” por las más hermosas capitales del mundo. El padre Ugalde dijo que debíamos enfrentar la lucha “descalzos y desnudos”. Y efectivamente, así nos dejó.