Editorial
Editorial: El burro y el cacho
Editorial

¿Existen soluciones providenciales? Seguramente son difíciles pero de que vuelan vuelan y nosotros, los venezolanos de este instante, tuvimos la oportunidad de hacer Historia con una transición que dejaba pálidas a otras muy celebradas como modelos. El 28 de julio el Presidente Rodríguez Zapatero se presentó con una propuesta de acuerdo a la MUD, previamente concertada con el gobierno y que resultaba, vista desde cualquier ángulo, una gran salida para la crisis. Tanto que se ha hablado de transición, y lo que planteó Zapatero era ni más ni menos que una transición, sin los dolores y traumas de algunos de esos procesos. Lamentablemente la propuesta no se conoció muy bien, la ruptura de las negociaciones ese día no fue analizada sistemáticamente por la prensa, -tal vez porque páginas Web comecandela muy influyentes querían  impedir el acuerdo-  pero para gente medianamente racional y sensata es difícil entender  por qué. Algunos se cuidaron muy bien de que no se conociera el bloque de propuestas sino apenas algunas aisladas. Hay varios  elementos resaltantes que la hacían merecedora de calurosos  aplausos  y el hecho de que el gobierno la hubiera  apoyado.

1) El gobierno se comprometía a quitarle la espoleta a la constituyente, ya que dos días antes  no podía suspenderse la elección. Para eso se crearía una Comisión Legislativa formada por cincuenta  constituyentes electos y cincuenta diputados de la Asamblea Nacional, cuyas decisiones se tomarían con dos tercios del quórum, para evitar votaciones apretadas  y hacer que todo fuera por consenso 2) El CNE presentaría un cronograma electoral completo con plazos para las elecciones regionales, municipales y la presidencial en 2018. 3) A cambio de esto la Asamblea Nacional aprobaría los endeudamientos externos y el plan presupuestario previsto por el Poder Ejecutivo 4) El acuerdo se firmaría en Miraflores con la asistencia de los jefes de los partidos de oposición y el Presidente Maduro junto con quienes él decidiera que lo acompañaran. En síntesis, lo que apuntaba ese plan de transición, era lo que se ha proclamado en los mítines: “reconocernos todos”

Si es que alguien tiene tiempo y no le da un infarto o un ataque de sarna mental en el intento, debería estudiar cómo fue posible que esa propuesta no se aceptara de inmediato. Es un episodio insólito, absurdo, de “se cuenta y no se cree”, que se alimenta de un pensamiento primitivo y equivocado que aspira la aniquilación y no la derrota de los bolivarianos No estaríamos en esta terrible situación de incertidumbre, escepticismo y negatividad en la opinión pública. De haberse materializado, viviríamos un gran cambio político  sin violencia ni persecuciones, y quienes lo hicieron posible serían hoy los nuevos padres de la patria. Hay que imaginarlos paseando en sus carrosas, aclamados por las masas populares por haber dotado al país de futuro. Infortunadamente se cumple aquello de Dios no le da cacho a burro.