Editorial
Editorial: El comando suicida de Ocean Drive
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Se repite la historia. Cada vez que la oposición se resbala, el gobierno le salta al cuello y la destroza. Así se ha consolidado el avance totalitario en Venezuela por varios momentos de ingenuidad política en los cuales han estado involucrados los mismos nombres y ahora, otros nuevos que se coaligaron para provocar la debacle. Los viejos, los mismos quebradores profesionales de empresas que vienen haciendo lo mismo desde 2002, y que sacan la cara y la cartera cada vez que creen que “ya falta poco” y que pueden recuperar lo que arruinaron entonces. Pero viejos ni nuevos siquiera se percataron nunca del tipo de contendor que tenían enfrente ni de que las acciones con las que pretendían enfrentarlo eran trágicas niñerías. El balance es que se acabó la Asamblea Nacional. Mientras algunos líderes opositores son galgos juguetones, los adversarios son bulldog que muerden la yugular hasta acabar con la víctima. Pensaban que todo era una amistosa partida de tenis que terminaría amablemente.Solo que las propuestas para el gobierno eran derrocamiento, cárcel y persecución. Muy rudas las condiciones que se le presentan ahora cuando los triunfadores pasan a la ofensiva ayudados por unos cuantos cabezas de chorlito que vuelven al viejo y necio cuento de no votar y de que quien participe es un traidor (la brigada de mártires de Ocean Drive). Son las peores condiciones que ha enfrentado la oposición desde la gracia de 2005. Y son elecciones terribles porque ocurren en vigencia de ese monstruo antijurídico llamado Constituyente.Ya hemos visto las condiciones infamantes a las que somete a la Asamblea Nacional y a la inmensa mayoría del país, porque el mensaje es ese: no nos importa que sean mayoría. Ahora por medio del CNE, dirá quiénes pueden y quiénes no ser candidatos a gobernadores.Lo que buscan es la abstención opositora,la desmoralización,porque a estos opinadores de criterios sencillos se les hace muy difícil entender que no participar en las rendijas que permite un régimen autoritario es simplemente desaparecer. Por desgracia los mártires de Ocean Drive no entienden esto y maldicen a los cobardes de la oposición en Venezuela, mientras saborean un daikirí y una hamburguesa de conejo con queso suizo.