Editorial
Editorial: El desenlace
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Pasó lo inevitable: la tercera y más ruda de una cadena de derrotas.Dimos un paso catastrófico en 2016 al salirnos de la ruta trazada y fracasar con el revocatorio. ¿Por qué hicieron algo que era descabellado hasta por el forro? Cualquier dirigente que mereciera ese nombre tendría que saber que el gobierno no se cortaría el cuello por su propia voluntad teniendo los mecanismos institucionales para impedirlo. Unos decidieron lanzarse a la piscina con los ojos cerrados y resultó que estaba vacía. Con la mayor soberbia -una extraña soberbia de quienes han demostrado no tener razones para abrigarla-nadie dio explicaciones por la horrorosa pifia y siguieron tan contentos como si no hubiera pasado nada. Y tan o más desprovistos de vergüenza que los protagonistas, los asesores le recomendaban al cliente, “hazte el loco”, con lo que más que dirigentes en acción teníamos un espectáculo burlesco. Y sin pasar por go viene la segunda trastada, la nueva rubiera: la idea de sacar a Maduro con desórdenes callejeros a cambio de dejar un cadáver por día en la calzada. Nuevamente la medianía nos llevó por el grotesco camino de la derrota cantada y el gobierno ahora sí dejó la otrora gran fuerza pulverizada.Aparecieron los zamuros dispuestos a alimentarse de la oposición destrozada por haberse lanzado del tren en marcha y llaman genialmente a la abstención con lo que,junto con el gobierno, producen la derrota electoral.Después la descomposición,el aquelarre: atribuir a la vía del voto el fracaso personal de cada uno y utilizar como chivos expiatorios a los únicos que hicieron las cosas bien,los gobernadores electos. Son ellos al parecer la penúltima esperanza de que se reconstruya la oposición luego de demostrarse que los que detentaban el liderazgo jugaban en las grandes ligas siendo apenas doble A. Cómo será la reconstrucción,no es fácil preverlo.Por el momento la locura se profundiza y para felicidad del gobierno hay partidos que declaran no ir a las elecciones municipales con lo que repiten el cuadro de 2005. Luego tampoco irán a las presidenciales, al parecer.El sueño dorado de Maduro.