Editorial
Editorial: El peor de los mundos
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El contragolpe oficial pretende borrar del mapa a las fuerzas democráticas. Como se dijo muchas veces, cada vez que la oposición toma vías express, el gobierno arremete con toda su fuerza destructiva (control del CNE y el TSJ, pero en el fondo, control de la FF.AA). Ahora intentan desaparecer a Primero Justicia. Los recientísimos incidentes de esa organización revelan distracción de cómo es la lógica de las cabezas del PSUV, y una paradoja inexplicable: varios sectores que los califican de dictadores, esperan que actúen como demócratas. Repetimos la gracia de 2005 por la que se necesitaron 10 años para levantar la cabeza.
Esa ha sido una constante a los largo de 19 años. PJ sabía, como todos los demás partidos, que el gobierno quería ilegalizarlo. En vez de lanzarse a fondo con una campaña por las firmas, se distrajeron con el plan de hacerlo por la MUD, organismo que hoy deviene un cascarón con pocos deudos, diferente de la idea de Unidad que sigue siendo un valor. En cambio Acción Democrática tuvo tino en este caso, se concentró y disparo donde era. El gobierno ha tenido un aliado esencial en esta batalla para liquidar el cambio, el mejor concebible, la algarabía radical. Son responsables principales de las dos últimas derrotas, para resaltar estas, pero fueron inspiradores de todas las anteriores.
Y si no hay cambios en la acción desmoralizadora, alocada y contraproducente de estos grupos, el gobierno tiene la pelea electoral ganada gracias a ellos. Y es válido pensar que detener un anciano venerable que escribe tuits es un truco del madurismo para darle visibilidad e impacto a grupos extremos muy minoritarios y básicamente inactivos, salvo por redes. PJ se vio arrastrada en estos dos años a estilos políticos muy alejados de los que lo convirtieron en el principal partido de la oposición, según datos de las primarias para gobernadores, mientras VP recibió la sanción de apenas 10% de los votantes.
Pero por otro lado AD, con menos votos, ganó en las negociaciones y obtuvo 14 candidatos, lo que evidencia  astucia y fuerza regional. Ante la persecución y encarcelamiento de varios dirigentes y partidos, algunos ponen a rodar que “el gobierno escoge su oposición”, y aunque es seguro que existe ese plan, lo cierto es que se cumple una ley de darwinismo político. Procesos como este se tragan las torpezas, se alimentan de ellas y por eso el fondo del mar político opositor está lleno de naufragios. Varios grupos se han suicidado a lo largo de estos años.
Y otra ley es que en procesos complicados, el radicalismo es el mejor aliado de los revolucionarios para consolidar su poder. Por mera fortuna los radicales de por aquí, “guerreros”, “libertadores”, “resistencia” y demás, son solo charlatanería, con la ilusión de que alguien invada Venezuela o dé un golpe de Estado y les regale el poder que no son capaces de ganar. Con la ilegalización de PJ, un partido tan importante, lo que buscan es repetir a escala nacional lo que ocurrió en el Zulia: que la fractura intra opositora le permita ganar al candidato oficial con muy pocos votos.
Cada vez luce más difícil participar con un candidato unitario, e incluso habrá que probar si la responsabilidad del liderazgo da para lanzar candidato. Lo dicho por la comunidad internacional a priori que no reconocerá al presidente electo es una torpeza tan grande como la larga luna de miel que vivió con el chavismo. Y si la oposición no concurre a las elecciones por las razones conocidas, sencillamente desaparecerá y habrá que esperar tal vez otros diez años, o alguna eventualidad milagrosa, para salir del abismo en la que ella misma se mete. Si no se lanza un candidato y el gobierno juega solo, se habrá complacido al plan totalitario. Un nuevo suicidio de las fuerzas de cambio.