Editorial
Editorial: La hormiga zombie abstencionista
Editorial

Un hongo parasitario afecta el cerebro de las hormigas de Tailandia, las convierte en aislacionistas o abstencionistas, asumen conductas erráticas, se separan de su comunidad, se encierran en una hoja y mueren. Ahora los científicos investigan cómo y cuándo lleva a cabo esta infección su horrible trabajo. (La investigación sobre las hormigas-zombie se publicó con detalle en el número del 9 de mayo de la revista BMC Ecology).

El hongo, un ophiocordyceps, efecta a las hormigas carpinteras de la selva tropical tailandesa. El parásito les secuestra el sistema nervioso, lo que las lleva a comportarse de forma anormal. En un estudio reciente, los investigadores utilizaron microscopios para observar el interior de las hormigas afectadas y ver cómo avanzaba la infección. Descubrieron que el hongo se reproduce y les llena lentamente el cuerpo y la cabeza, consume los músculos y separa las fibras musculares. La infección tarda entre tres y nueve días en convertir a las hormigas en zombies, se tambalean y no saben en qué dirección van.
Al principio, llevan a cabo su rutina normal: viven en sus nidos, interactúan con otras hormigas e incluso se alimentan. Me recuerdan a las quimeras mitológicas, cuyo cuerpo era de partes de diversos animales.
Mueren aisladas de su comunidad
“Estas son mitad hormiga y mitad hongo”, dijo David Hughes, director del estudio y entomólogo de la Universidad Estatal de Pennsylvania. “A medida que pasa el tiempo, la parte del hongo aumenta hasta que la conducta de la hormiga ya no es la suya propia”. El reciente estudio también muestra que el hongo suele matar a la hormiga huésped a mediodía, aunque la razón exacta por la que esto es así sigue siendo un misterio. Se estudian las hormigas camponotus leonardi de Tailandia para valorar la interacción insecto-hongo. En un estudio de 2009, por ejemplo, Hughes y sus compañeros informaron sobre la sorprendente especificidad de las “indicaciones” del hongo a sus zombies huésped. Mientras que las hormigas normales no se desvían de un camino marcado sobre el árbol, las zombies deambulan sin dirección, y sufren convulsiones que las hacen caer al piso de la selva, se quedan sobre el frondoso sotobosque, a unos 25 centímetros por encima del suelo, más fresco y húmedo, condiciones perfectas para que el hongo se reproduzca.

El hongo mata al mediodía
Pasados unos días, el hongo abstencionista pasa a controlar el cerebro y le ordena que se aferre a una hoja. Dentro de la cabeza afecta los músculos que abren y le cierran la mandíbula, una “contracción mandibular”, que hace a la hormiga infectada incapaz de liberarse de la hoja, un ambiente estable para que el hongo crezca. Unos días más tarde, sale a través de la cabeza. Parecido a la cornamenta de un ciervo, libera esporas que recogerá otra hormiga errante. El golpe de gracia suele ocurrir a mediodía, cuando el sol brilla con más fuerza. El hongo podría estar utilizando la luz solar para sincronizar la parte final de la infección, explicó Hughes. No destruye el cerebro de las hormigas, sino que segrega compuestos que afectan el sistema nervioso, actúa sobre las neuronas motoras que controlan los movimientos. Este investigador espera que, a la larga, se creen insecticidas biológicos contra las plagas. La hormiga abstencionista puede causar daños estructurales, ya que excavan sus nidos en madera húmeda y la destruyen. “¿Cómo podremos controlar estas plagas devastadoras?”Hay mucho temor ante la aparición de una variante que afecte al ser humano.