Editorial
Editorial: Nacer y morir en el frente
Editorial

Recomienda la experiencia que la oposición, pese a estar dividida, conviviera sin acciones para destruirse, eludiera la saña que devora al país desde hace 25 años. Por el momento luce que existen tres grupos opositores: el bloque electoral, encabezado por Henri Falcón del que forman parte Copei, el MAS y Avanzada Progresista, que de no ganar la Presidencia de la República, prefigura que habrá una nueva oposición con otros actores.
Falcón podría así ser el nuevo líder sobre el que recaerá la responsabilidad de lidiar un segundo gobierno de Maduro. Por otro lado la antigua MUD, ahora trasmutada en el frente, con una declaración en la que sus actividades centrales se limitan a dos marchas (¿la calle?) y un firmazo (¿el referendum popular?). Ningún adulto debiera pensar sanamente que eso derrumbará las bases del gobierno, entre otras cosas porque el aporte de la revolución bolivariana al conocimiento de la política es precisamente que las marchas no sirven de mucho.
Pero si pueden restarle al ex gobernador de Lara suficientes votos para que no gane y pareciera que ese es el objetivo esencial del frente. En tercero lejos el partido Vente Venezuela o Soy Venezuela. Varios grupos de poder fáctico y organizaciones políticas, como remate de que sus candidatos se autoanularon, decidieron que era preferible afianzar a Maduro con tal que no gane Falcón.
No son las condiciones electorales las que pueden derrotarlo, como se demostró hasta la saciedad (la saciedad fue la elección de la AN en 2015) y quien si lo puede quebrar es el frente. Los partidos nuevamente actúan arriados por el poder fáctico, como cuando el paro petrolero, las guarimbas, la plazaltamira, el retiro de candidaturas a la AN, el RR, la hora cero, la abstención en las municipales y ahora en el frente.
Se ha venido imponiendo una óptica caraqueña y pudiente en la política, que ha sacrificado sistemáticamente a los sectores depauperados de la provincia. A las bases de los partidos en pueblos y aldeas, hostilizados, perseguidos, amenazados y hambreados por el gobierno, la cúpula les dice que no pueden ser concejales o legisladores regionales. Pero la volteada que ahora le aplican a Falcón, dejarlo en la estacada, se la harán ellos mismos en su oportunidad. ¡Escríbalo!
Cuenta Stefan Zweig, en la biografía de Fouché, que a la caída de Napoleón, en la Asamblea Nacional los diputados eligen los miembros del Consejo de los Cinco y la máxima votación la obtuvo Carnot, lo que lo hacía virtual Presidente. Pero Fouché hizo una genial operación política. Esa tarde, en la primera reunión el Consejo de los Cinco, pide la palabra y dice “señores vamos a cumplir la formalidad de constituirnos. Tengo el honor de votar por Carnot para la presidencia”.
Carnot , sin sospechar nada, le devuelve la amabilidad y vota por su proponente, quien ya tenía dos votos cuadrados y le arrebató el cargo de las manos. Entre nosotros ya ocurrió durante el carmonazo y cuando el sacerdote que aspira dirigir la junta de gobierno quiera encargarse, una dama muy hábil y distinguida que también aspira, muy posiblemente haga algo parecido.