Editorial
Editorial: Noche de circo
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Cada día que pasa; cada vez más el gobierno se convierte en una rosca, un pequeño grupo desvinculado del país y lo que es aún más dramático, del  chavismo. Venezuela se desintegra económica y socialmente, la violencia incontrolable toma las calles y hasta la residencias de los venezolanos. Jamás en por lo menos ochenta años, tropeles militares entran en los hogares arrojando bombas, disparando para sacar jóvenes de sus casas, como hizo la Guardia Nacional en El Paraíso y en San Antonio de Los Altos. Ante la escasez de alimentos, medicinas y seguridad la sociedad reacciona con desesperación y el gobierno reprime fuera de cualquier esquema civilizado. Pero al mismo tiempo, mantiene la más absoluta pasividad, indiferencia, frialdad frente al imperativo de presentar un plan para enfrentar la crisis. No se aprecia en ellos ni la más mínima preocupación por enfrentar la crisis económica más aterradora desde los años 30. Por el contrario, se afanan en crear constituyentes aberrantes, usar  al TSJ y al CNE en todo tipo de operaciones  bastarditas y trucos para capear el huracán social, económico y político. Y hace una apuesta suicida: entregarse a los militares. Al gobierno no le importa nada porque tiene la seguridad del apoyo militar. Y ciertamente las FFAA no manifiestan intención de dar golpes de Estado. Pero el ministro Padrino no luce interesado en cobijar  lo que se le ocurra a Maduro. La constituyente comunal se devora los pocos apoyos que le quedan al gobierno, y hace crecer la disidencia en el chavismo. La Fiscal de la República, magistrados, dirigentes, militares y pueblo chavista se desmarcan de un gobierno cuyo único trabajo es reprimir e inventar constituyentes descabelladas. Es fácil imaginarse el desconcierto que generará si solo bota un 20% de electores y tengamos “constituyentes” todopoderosos electos por un sector pequeño del PSUV. Una atrocidad de esa magnitud, atravesada por el ridículo, es un final payasesco para la revolución, para ese terremoto que desintegró el orden democrático y prometía crear un mundo nuevo.