Editorial
Editorial: Perro verde
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Los aparatos del gobierno, CNE, Fiscalía, TSJ, están para eso y todos lo sabemos: hacer cosas horribles como sumir el RR en un pantano de meticulosas ambigüedades, calafatear las sentencias de Leopoldo López y de los diputados de Amazonas. Por eso nadie debe asombrarse de lo obvio y menos fingir asombro. Se sabe que el gobierno piensa muy bien lo que hace en materia de trapisondas políticas y tiene gran asesoramiento de una empresa que cumple noventa años de fundada.
Cierra la pesada escotilla de acero revocatorio, pero no le pasa el picaporte. Recuerda a Carlitos Way (Al Pacino), enloquecido por Penélope-Ann Miller, la acompaña a su casa luego que se tomaran unos tragos. Ella malintencionadamente lo despide en la puerta, pasa la cadenita sin cerrarla y descuidadamente se desnuda ante los ojos desorbitados de Way, que se lanza como un miura contra la pobre cadena. La oposición hizo igual sobre la del RR-16.
El asesor fue agudo: “Tiby: siéntete una Penélope Lucena: sugiere que el RR no va, pero también que si tumban la puerta tal vez se puede”. Que no va es lo que entenderán los sectores mayoritarios de la oposición, que les dijeron que es “ahora o nunca”, y con eso riegas masivamente gases pimienta de pesimismo y depresión, pero la insinuación de que sí, pondrá a los dirigentes como Al Pacino que seguirán el intento, pues sería muy duro lidiar con la nueva frustración de sus seguidores.
Si y no al mismo tiempo. Así se le pone válvula a la energía, se evitan brotes incontrolados y se canaliza todo hacia el 1 de septiembre, y la frustración se hace pastosa, irá en cámara lenta, como el efecto amortiguado del virus en la vacuna. La movilización tiene que dejar huella, ser grande y efectiva para subir la moral. En general hay que cuidarse de las brigadas internacionales de ilusiones. Todo el mundo agradece la buena voluntad democrática del Secretario General Almagro, pero ha cometido importantes errores. Uno haber dicho hasta ahora sin demostración, que se había “activado la carta democrática”, cosa que repitió un asistente suyo.
Eso confundió a mucha gente medianamente ilustrada que demostró en tiempo real soberbio enredo-pataleo mental sobre lo que estaba ocurriendo en la memorable sesión. Categóricamente fue un avance que la OEA discutiera y mostrara preocupación por Venezuela, lo que le debemos a Almagro, pero de no haber sido por la monumental metida de pata de la Canciller que misteriosamente quiso contarse estando en microscópica minoría y dio un discurso poco menos que dadaísta, el show hubiera quedado más o menos tablas.
Hay que hacer un extraordinario esfuerzo de política porque es imprescindible cerrar 2016 con alguna victoria: RR, libertad de los presos, diálogo, porque si no el sarcasmo de la comunidad internacional que comienza a vernos más raros que perros verdes, crecerá. El demoníaco ensañamiento contra Leopoldo López, es para martillar al país y al mundo que aunque perdieron el respaldo popular y el país los desprecia, ellos están “duros”.
Sería terrible que después de una victoria tan clamorosa como el 6D, de una extraordinaria articulación entre la oposición y las mayorías, terminemos este año en derrota, desmoralización, y sobre todo desesperanza. Es necesario batallar antes del 31 de diciembre alguna victoria –la libertad de los presos, por ejemplo- que justifique la orgullosa negativa de no recoger alguno de los salvavidas arrojados al país por Obama, Francisco, Rajoy, Felipe, Zapatero, Ban Ki Moon, quienes mantendrán la idea de que somos tan raros….