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Editorial: Predicción secuencial
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Einstein satirizó quienes pretendían hacer predicciones. Y es difícil no solo predecir, sino siquiera hacer juicios objetivos o “epistémicos” sobre el presente y la propia noción de objetividad es muy problemática para la ciencia. La idea de moda en la visión vulgar de la política, esa que abrazan hoy gran parte de los sectores medios y los dirigentes, ya no se diferencia en sus juicios, es el “colapso del régimen”. Luego de creer que al no votar se “deslegitimaba” y se abría la puerta a su derrocamiento, ahora se espera que caiga en seis meses, en este caso por el hundimiento de PDVSA.
Se pronostica que al ritmo actual de descenso, la empresa llegará a ser improductiva en términos absolutos en 180 días. Acto seguido, los militares tomarán el poder para convocar elecciones inmediatas y entregarlo a los civiles. Es lo que se llama una predicción secuencial: “A” da paso a “B”, “B” a “C”, “C” a “D” y así sucesivamente. Las predicciones secuenciales requieren que no se produzca ruptura en ninguno de los eslabones y todo se desarrolle como la estructura de una novela. El gobierno colabora con la predicción porque no hace nada para alterar la deriva económica y podría perfectamente tomar medidas.
Supongamos que se llegue al nivel de rentabilidad “cero” de la empresa, con el escándalo mundial que eso produciría, habría que ver cuáles son las posibilidades de que los militares, los tres componentes, derroquen a Maduro. Decimos que los tres porque si no es así, podría tener lugar una guerra civil e incluso la fractura de Venezuela en dos estados, de acuerdo con qué parte del territorio quede en manos de las eventuales fracciones militares contrapuestas (Siria hoy está dividida en cinco semi estados).
Si hubiera una acción conjunta de la FF.AA, como ocurrió contra los presidentes Medina Angarita, Rómulo Gallegos y Pérez Jiménez, tampoco estaría asegurado que llamaran a los dirigentes que a lo largo de 20 años las han atacado violentamente. Luce lógico que a cambio de quitar a Maduro y el dolor de cabeza hemisférico que representa, reclamen ejercer el gobierno por un tiempo para poner orden, sobre todo cuando la oposición ha demostrado impericia sorprendente para dirigir cualquier emprendimiento.
Todas estas posibilidades se desenvolverían sin injerencia alguna de lo que se ha llamado la oposición, que está muy lejos de infundir confianza a los militares por obra de los terribles errores cometidos. Pero supongamos nuevamente que efectivamente se cumple al dedillo la predicción secuencial y cae el gobierno en medio de terribles turbulencias y estremecimientos sociales y económicos. Eso crea graves preocupaciones sobre el futuro porque parece que no hay en Venezuela nadie que esté en capacidades para gobernar y pudiera presentarse una situación como la de Haití años atrás. No había nadie capaz de gobernar.