Editorial
Editorial: Reaccione y actúe
Editorial
Es  necesario que el gobierno y la oposición reaccionen ante la nueva realidad   luego  del 20M, sobre todo porque en las respuestas a lo ocurrido predominan declaraciones de principio y deseos, proclamas encendidas, apreciaciones hermosas por la riqueza de sentimientos y buenas intenciones. Se repiten adjetivos  contra el gobierno por motivos bien fundados, pero no juicios analíticos sobre  un camino a seguir en medio de los escombros.  Maduro logró  acumular una cuota de poder mayor a la que tuvo su maestro y  puede ofrecer eso a su partido porque millones no fueron a votar. El gobierno ahora juega solo.
Es así el único responsable del destino nacional. Aunque los resultados económicos sean una tragedia cruel e inhumana, el gobierno solo exhibe  maniobras y falta de escrúpulos. Pero la “serranomía”, las políticas económicas del señor Serrano, militante de Podemos, son causa del dolor, la desesperación, la miseria. Maduro debe iniciar una  reforma económica que ponga  de lado a sus irresponsables  asesores, para permitir la recuperación.  Así restablecer los equilibrios macroeconómicos y explotar  eficientemente la abundancia de minerales estratégicos y el propio petróleo, llevarnos a producir cuanto antes cinco millones de barriles al día, con el concurso de capitales holandeses, norteamericanos, rusos, chinos, españoles, entreotros.
Hay que derogar las leyes contra la inversión privada y facilitar que cada ciudadano pueda ser un empresario, liquidar la hiperinflación, la hiperdevaluación y recuperar rápidamente el nivel de ingresos que cae minuto a minuto.  Entregar a los productores privados miles de empresas que se pudren en manos del Estado y reformular PDVSA. Muchos piensan que se debe privatizar pero es muy difícil vender una empresa quebrada y con 300% de empleados supernumerarios. Pero se puede estudiar la fórmula de “concurrencia de explotación” para que en los yacimientos bajo control de PDVSA puedan trabajar otras empresas petroleras nacionales y globales. Debe generar credibilidad  para lograr alianzas con el FMI, el Banco Mundial, la CAF, la Unión Europea, el BID para obtener el respaldo financiero que implica este propósito. Lo contrario es seguir en el abismo.
Hoy el gobierno cuenta con la Presidencia de la República, la mayoría de las  gobernaciones, los consejos regionales, las alcaldías, la constituyente y es posible que pronto con los concejos municipales, luego de un proyecto totalitario de 20 años de caos y desgaste. Es un momento para recordarle  que Venezuela, bajo su mandato, alcanzó los mayores niveles de pobreza en  un siglo y que por el camino, pronto seremos Somalia o cualquier otro Estado fallido. No es posible entender por qué si su orientación ideológica es eso que llaman socialismo, no toma el camino exitoso de China, y si el de Norcorea, cuyo gobierno dragonea por hambre para lograr migajas en los acuerdos internacionales.
La destrucción revolucionaria se enfiló  contra las autonomías regionales y municipales. Como el abrumador apoyo popular les permitía ganar gobernaciones y alcaldías, lo aprovecharon  con la idea de castrarlas “en el proceso”. De entrada en 1999 se abolió el situado para los estados que establecía la Constitución de 1961, un porcentaje de los ingresos fiscales ordinarios y extraordinarios que les correspondía automáticamente. La revolución arranca facultades a los niveles medios y bajos de la administración para entregarlos al caudillo y su rosca. Eso congestiona  el Estado central y expande la entropía. Hay que impulsar la descentralización a la velocidad de la luz. Jamás  la provincia había sufrido un abandono extremo como hoy. Es necesario devolver los recursos económicos a gobernaciones y alcaldías para que puedan hacer las obras necesarias.
Se debe desarrollar un megaplán de construcción de infraestructura porque la revolución nos hizo retroceder a los años cuarentas. Represas y acueductos, producción y distribución de electricidad, cloacas, viviendas, vías de comunicación, puertos y aeropuertos, vías férreas, informática tendrán que hacerse en una campaña admirable. Para todo eso hay que fortalecer los consejos regionales y los concejos municipales, sus  capacidades contraloras, para que garanticen la transparencia de las inversiones. Necesitamos consejos regionales y municipales con poder real y la oposición debe prepararse para participar en las elecciones municipales