Editorial
Editorial: Revolución es barbarie
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I. Cuando los soldados alemanes comenzaron a rendirse después de cometer los crímenes de guerra más atroces que se recuerden, no los acribillaron. En general volvieron a sus vidas y solo una pequeña representación de sus jefes fue enjuiciada en Nurenberg, no sacrificada como animales. La pavorosa y extinta práctica del tiro en la nuca,propia de los revolucionarios,parecía ya borrada. Hoy reaparece ante los ojos del mundo. Terror,sorpresa y depresión causó la ejecución de Oscar Pérez y su grupo. Acusan de terroristas a quienes no dispararon contra nadie, no son responsables de bajas ni heridas de ninguna persona, ni siquiera por accidente. Hugo Chávez estuvo dos veces prisionero de sus adversarios y siguió vivo. Eso distingue la nueva dicotomía entre la civilización y la barbarie revolucionaria. El gobierno rojo demuestra nuevamente lo que sabemos:es una amenaza terrible, incluso para los suyos, en el caso del “colectivo” que aprovecharon,de paso, para sacarse de encima.
II. Según información que circula, la dirección de AD habría decidido validar su partido, de acuerdo a la convocatoria del gobierno. Los que tendrían que superar ese requisito son PJ,AD, VP, MUD (y Puente que está fuera de la Unidad). Algunos esgrimieron que era imposible conseguir las firmas para los cuatro partidos opositores ya que se contempla el mismo fin de semana para todos.Por ello proponían legalizar solo la tarjeta de la MUD. AD tuvo razones poderosas para insistir en defender su propia identidad.Desde hace ya tiempo la plataforma unitaria se convirtió en un instrumento de determinado sector de un partido, que establece alianzas coyunturales para salirse con la suya. Así los dos últimos años logró arrastrar a las demás organizaciones a una política que AD,UNT y AP no compartían y que ocasionó un desastre. Ese mismo sector se distribuye y nombra los cargos políticos y técnicos de la Mesa y excluye a otros de la participación. Se sabe que la MUD ni siquiera se reúne por el malestar interno a consecuencia de esta manera atropelladora de hacer las cosas.