Editorial
Editorial: Si me citas te desmiento
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Venezuela vive uno de sus peores momentos. La petición de elecciones generales para enfrentar la terrible crisis lleva ya dos meses de movilizaciones. Pero en vez de ellas lo que la sociedad recibió fueron 70 muertes, 2000 detenciones, 500 heridos, dos gobernadores de la oposición inhabilitados y una constituyente monstruosa. Es posible que el país pierda su derecho a elegir gobernaciones,alcaldías y la Asamblea Nacional. Era difícil imaginar esto en medio de la alegría y el optimismo del clamoroso triunfo obtenido en las elecciones parlamentarias de diciembre 2015. Un cambio del cielo al infierno,el diamante se volvió carbón y hay un silencio inquietante en la dirigencia. En el desorden de muerte y sangre se mencionan falsificaciones sobre Ucrania, llamados a “no abandonar la calle” porque “ya estamos cerca”. Las protestas se han inficionado de violencia por el malandraje que las infiltró ante el grotesco aplauso de tantos inconscientes. Nadie pone orden ni señala un norte y las únicas marcas de una orientación son las de la Fiscal Ortega que sin ser de la oposición asumió un liderazgo frente al vacío.Si no fuera por ella el único liderazgo sería el de los que tiran piedras, el mínimo nivel de la acción política,lo más primitivo. Algunos partidos parecen creer que las marchas en algún momento producirán su efecto maravilloso y se derrumbarán las murallas de Jericó. Ojalá! ya que sería una repetición del 23 de enero de 1958 y en la que unos militares bondadosos y valientes descalabran al gobierno y dan inicio a una nueva etapa de la vida nacional. Pero para eso hay que “seguir en la calle” porque al fin y al cabo “en las confrontaciones hay bajas” como dijo un vocero de la oposición.En privado muchos hablan de la necesidad de buscar salidas negociadas pero como suele ser la costumbre de algunos políticos,piden no revelar la fuente:”si me citas te desmiento” se escucha,una de las frases más cínicas acuñadas por el hombre. No ha sido tan fácil para las marchas de civiles desarmados derrotar militarmente a la Guardia Nacional que,según decían,”estaba agotada y solo le quedaban bombas para dos jornadas”.Difícil saber qué nos espera.