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Editorial: Una negociación verdadera
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Importantes noticias se produjeron la semana pasada sin que los más astutos líderes y analistas  hicieran ni pío. Una es la evidencia abrumadora de que se daban conversaciones en el exterior para enderezar la suerte del país, y la dirigencia de la oposición no tenía idea.  El chasco peor se lo llevaron unos expertos que quebraron la primera lanza al afirmar rotundamente que en la libertad de Leopoldo no había negociaciones  ni intervenciones de Zapatero, con lo que demostraban una inocencia, que cuando se conocen sus trayectorias, no sorprende.

Esos faros de la opinión, no se dieron ni cuenta de que la información al mundo-y también a los venezolanos- la dio el Presidente Rajoy. Se cocinó en Madrid obviamente, entre merluzas y albariños, ni siquiera en Miraflores sabían muy bien, salvo Maduro por supuesto. Zapatero es el representante de la Unión Europea y del Gobierno español para enfrentar la crisis venezolana. Y para que no hubiera dudas, al día siguiente López lo recibe en su casa.

Al mismo tiempo se coló que  grandes magnates venezolanos de las finanzas y las comunicaciones, decidieron tomar la sartén de los acuerdos por el mango, en virtud de que los jefes políticos estaban ocupados en oler gas lacrimógeno y calentar la calle y no tenían tiempo para tonterías, como ponerse corbatas y volar al mundo a reunirse con los factores de poder. Cuentan algo que sería noticia de primera plana: que ya hay una “hoja de ruta Putin” a la crisis de nuestro país, inspirada en los ejemplos de Chile y Nicaragua, y que los diplomáticos rusos en varios países suramericanos no son  cicateros en contarla a sus interlocutores.

Tal hoja  propone un compromiso, un acuerdo de convivencia sin  facturas a cobrar, y plantea qué hacer con los dos tercios de la Asamblea Nacional, el Ministerio de Defensa, el CNE y el TSJ.  Es lamentable que sean poderes internacionales y factores económicos los que hayan tenido que tomar el asunto y sustituir a los dirigentes políticos, eso crea un precedente muy incómodo. En cuanto al liderazgo opositor, es evidente que hay un cambio drástico.

El juicio a Leopoldo López ha quedado cuestionado por sus irregularidades, -con lo que afectan a la Fiscal- lo que en un acuerdo crea razones  para anularlo y permitir a López recuperar sus derechos políticos. Es fácil suponer que de eso se habló en la reunión celebrada entre López, Ramos y Rosales, que podrían configurar una nueva hegemonía opositora. Esperemos el paso de los días porque ahora podrían ocurrir cambios y ojalá ocurran. Por lo menos hay posibilidades.