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Editorial: “yo quiero que te besen otros labios…”
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Es prácticamente un ruego. La oposición debe volver a la política y salir del estado de inercia en el que todo parece terminado, derruido, lamido por las olas y comido por el salitre. Quienes se presentaron como gallos el año pasado, no han vuelto a cantar, encerrado cada uno en un silencio incomprensible. Deben decirle a la sociedad a dónde vamos y sobre todo invitarla a algún sitio y llevarla. Hacer su trabajo, reunirse, consultarse. Pero no se oye nada sino el ritornello cansón de dos o tres aves de mal agüero que viven en una especie de tiovivo intelectual, no hacen otra cosa que hablar mal de todo el mundo y hablar de la calle, sin que nadie acuda, como quien menciona la pareja que lo abandonó.

Las fuerzas críticas se hunden en el peor de los males que amenazan a un político: la irrelevancia. Por desgracia los neopolíticos, por la carencia de capacidad para abrir caminos, y para crear, piensan que el oficio se limita a mentarle la madre al gobierno y desacreditar al resto de la disidencia, una visión plana, infantil, escolar. No hay por el momento camino alguno, ni esperanza y eso está abriendo una herida mayor que la del propio fracaso del RR y el degüello de la MUD, hoy al parecer aniquilada, un cuerpo enteco y sin vida. La gente se aleja de la alternativa e implora que aparezca “algo” y quién sabe qué puede aparecer.

Por fortuna discretamente  luce que se está forjando un nuevo bloque al interior de las fuerzas disidentes porque algunos factores coinciden en alejarse del despeñadero buscado por el radicalismo y el neoradicalismo que, ¡ojalá!, a su vez se integren con su propio perfil, sin que eso obste futuras alianzas electorales. Un bloque moderado y otro radical deberían cada uno salir a correr fortuna y reencontrarse en alianzas posteriores. Así se verá quién tiene razón. “Yo quiero que te vayas por el mundo/ y quiero que conozcas mucha gente…para que me compares…”. Las cosas se facilitan para eso porque de más de 60 partidos que existen hoy, parece que solo sobrevivirán a la tarjeta única entre 10 y 12.

No hay mal que por bien no venga y muchos buhoneros de la política, inflados por la protección de la MUD, regresarán al sitio que les corresponde. Los de maletín desaparecerán. El bloque de los duros, para demostrar que creen en lo que dicen y no es solo paja  deberían lanzarse por una nueva vía rápida, un paro nacional, una constituyente, regreso de “la salida”, elecciones generales ¡YA! Mientras, el otro sector, los moderados, deberán explorar posibilidades. Parece que el gobierno no quiere más elecciones, prevalido de la debilidad opositora. Entonces el nuevo (posible) bloque debe proponerse con todas sus fuerzas y con la comunidad internacional, lograr salir del atasco democrático e impedir una perspectiva tan obscura, la verdadera antesala del totalitarismo.

Lamentablemente ante la cadena de errores y malacrianzas, sus pataletas ante los mediadores  y la posibilidad de una solución práctica, la oposición ha perdido respetabilidad y muchos factores de poder real se preguntan qué clase de necios la dirigen. Quienes creen en el entendimiento nacional para superar lo que existe, deben embarcarse a fondo en eso. Y los que no, que se lancen a lo suyo.