Editorial
Editorial:¡El regreso del empantuflado!
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Se filtra que ha habido conversaciones de la oposición con el gobierno y se arma un escandalete. Y las respuestas de los líderes -que han conducido responsablemente las fuerzas contestatarias hasta ahora- suenan inseguras, tímidas, culpables, como si se tratara de que las descubrieran en un crimen. El señor de CNN quiere atropellar a Torrealba y, para que no haya dudas de su visión adulterada de lo que pasa en Venezuela, lleva a posteriori a un dudoso individuo al programa, un  agente chavista encubierto.
Sor Juana decía que la banalidad convencional convertía el amor en pecado, pero entre nosotros ocurre por vacilación de quienes hacen las cosas. Hablar con el gobierno no es pecado y sería lo normal, como dice Luis Vicente León y así hay que asumirlo y explicarlo. Los duros del chavismo lo dejan colar para producir la reacción escandalizada de la mentalidad de comadre de cierto arquetipo opositor, la cacería de brujas. No olvidemos que  Chávez es padre, tío o abuelo de la política actual y él, como buen revolucionario, expandió la idea de que no hay adversarios sino enemigos.
Si consideramos que nuestro oponente es un apátrida, un canalla, un hijo de puta, es perfectamente comprensible que el objetivo sea destruirlo y jamás hablar con él. Igual los revolucionarios sembraron que si alguien tiene contradicciones políticas con uno, no es por diferencia natural de ópticas, sino porque hay un substrato oscuro, intereses podridos por debajo, ya que el revolucionario concibe el mundo como un combate entre el bien y el mal.
Es impresionante el efecto que eso ha tenido en las fuerzas democráticas y asombra ver señoras y señores de su casa, convertidos en inquisidores que le buscan la caída perversa a las opiniones de otro, lo que da lástima porque ha convertido  gente otrora normal en enemiga de cualquier cosa que se mueva, de cualquier desviación “a menos que se demuestre lo contrario”. Asombra la proliferación de fanáticos, perseguidores mentales. Hay medios de comunicación dedicados a distorsionar la opinión de otros, fabricar cosas que no se han dicho, calumniar  sencillamente atizar odio contra las diferencias de opinión.
Algunos tienen toda su vida en eso y otros menos, pero lo han hecho desde que nacieron. Tristemente hay escribidores a sueldo para desacreditar gente. Como era de esperarse, los caimanes estaban en la boca del caño. Para ellos la oposición carece de virtudes, nunca gana sino que el gobierno pierde. No hacen nada, no contribuyen en lo más mínimo, pero basta que a la Unidad le salga algo regular o mal para que se arremolinen como pirañas al oler sangre. No ponen un bombillo, no construyen, sino que tienen una existencia negativa.
Por desgracia ellos tienen influencia en la elaboración de las políticas de la MUD no por su aporte sino por su capacidad de chantaje y de allí lo que señalamos al principio: la falta de seguridad y falta de convicción con la que se asumen las políticas correctas. Tanto que costó levantar la oposición desde que la destruyeron hasta 2005 y dotarla de una estrategia exitosa que se convirtió en mayoritaria, para comprobar que algunos dirigentes esenciales no están muy seguros y manifiestan propensión a negarla antes que el gallo cante tres veces.