Editorial
Editorial:El triunfo de la razón
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En el principio existió el insulto. Después de la ola de decepción por los contratiempos,la montaña de necedades parecía que nos aplastaría. Jugando, posiblemente sin darse cuenta, el juego del gobierno, los abstencionistas salieron a equivocarse y a desorientar  de nuevo a la gente.

Por fortuna la razón se impuso y se atrevió,como debería ser siempre, a desafiar la mentecatez. Cada vez que ella se impone,la posibilidad de una salida democrática se atrasa y se consolida el gobierno. Con las primeras propuestas, después de electa la constituyente, para concurrir al proceso de elecciones regionales, una manada de hienas tontas salió a morder a quienes tomaban por presas lisiadas, los partidos.

Pero quedaron con las fauces ensalivadas porque  la presa se les fue. La oposición acude a las elecciones y desde esa fecha todos los días se desgaja un abstencionista arrepentido del tronco inicial y ya solo.mantienen esa posición los menos informados. A algunos les da pena,no se sabe si  se sienten evidenciados, porque  la descarga de odio  dejó claros unos temperamentos peligrosos, o porque su fama de torpes seguirá creciendo.

El hecho maravilloso y admirable es que cotidianamente la gente se suma a esta demostración de coraje. Naturalmente los abstencionistas no se rinden sino solo pasan agachados. Llevan 18 años botando el juego y lo seguirán intentando pero tengamos confianza en que en adelante los partidos no aflojarán la rienda ni les harán concesiones, porque salieron demasiado caras. Los partidos en señal de inteligencia y sacrificio de sus intereses, mandan a votar con la tarjeta de los competidores  en beneficio de la democracia. Que recuerden eso los que quisieron hace pocos días revivir el espectro de la antipolítica.