Editorial
Editorial: Vuelta a la política
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Fue una marcha extraordinaria, como han sido muchas en estas largas dos décadas de enfrentamiento contra la autocracia y es estimulante que después de tanto tiempo la sociedad venezolana demuestre nuevamente que no está resignada a soportar la opresión. En 20 años no han podido corroer el propósito de vivir en libertad y frenar un gobierno de fuerza, además monstruosamente incompetente. La pelea sigue y seguirá porque cada día la mayoría antigobierno crece. En ese contexto el gobernador Henri Falcón publica una carta dirigida a varios factores en esta lucha, entre ellos  la MUD, en la que plantea la necesidad de que las actividades sigan siendo pacíficas, democráticas, unitarias y nadie pretenda conseguir “atajos” que terminan en sangre y desgracias, posición similar a la que ha mantenido Manuel Rosales y otros dirigentes opositores.

Eso lleva efectos pertinentes, porque siempre la competencia por el liderazgo o la candidatura tiende a desfigurar las líneas de acción. “A” trata de bloquear todo lo que proponga “B” por tales razones, o viceversa y cualquier hegemonismo puede traer muy malas consecuencias y crea malestar en el seno de la Unidad. En estas últimas semanas hemos visto una ofensiva de descrédito contra algunos dirigentes por la acción de los laboratorios intra-oposición y eso es una rémora, hay que denunciar los ataques contra los lideres opositores. Se plantea la necesidad de una “hoja de ruta” para las fuerzas democráticas en el entendido de que se percibe una alta dosis de  espontaneidad, cada uno se libra a su  visión de las cosas y mantienen su propia idea de cómo qué deben ser el objetivo y el resultado.

Entre las múltiples banderas que se agitan, las más notorias son “elecciones”, dicho así en general, para sortear compromisos públicos que pueden molestar las preferencias de algún sector. Grupos quieren “restitución del hilo constitucional”, lo que contempla recuperar respeto por la autonomía de los poderes, particularmente la Asamblea Nacional violentada. Muchos defienden elecciones generales este año, lo que tendría que ser parte de un acuerdo para producir la vacante absoluta  del Presidente de la República y también la del Vicepresidente, eventualidad no prevista en la Constitución. El algoritmo que está en la Carta Magna no se debe violar, cosa paradójica si se insiste en volver al “hilo” roto.

El camino permitirá demostrar dos cosas: que no existe socialismo por la vía democrática, y que por la vía democrática más bien se sale del socialismo. Debe trazarse una “hoja de ruta” como decía un columnista. El proceso de cambio debe ser pacífico, constitucional y sin “atajos” para que pueda seguirlo la pacificación, el equilibrio y el progreso de Venezuela.