Internacional
Acuerdo de paz: un camino de esperanza con terrenos grises
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Por Sofía Torres

Este domingo 2 de octubre se realizará el plebiscito que decidirá la implementación del acuerdo paz, firmado el pasado 26 de septiembre entre el gobierno colombiano y las FARC, en Cartagena.  El pacto que busca ponerle punto final al conflicto armado de más de cinco décadas, ha generado en el vecino país un clima de esperanza e incertidumbre a la vez.

La Asesora para América Latina del Secretariado Permanente de la Cumbre Global de Los Premios Nobel de la Paz, Elizabeth Tinoco, sostiene que aún existe inquietud en torno a ciertos temas contemplados en el documento como el desarme, la impunidad de los crímenes de lesa humanidad y la incorporación de los irregulares a la vida política. Alega que estos aspectos son sensibles y en algunos sectores han provocado indignación, sin embargo, prevalece en Colombia la “conciencia y firmeza” en cuanto a la continuación del proceso.

Tinoco cree que no hay que prejuzgar el camino hacia la paz y dibujar un panorama negativo antes de tiempo, pues los factores políticos y buena parte de la sociedad colombiana, al menos un 60%, apuestan al éxito del acuerdo, “que está sobre bases sólidas”. Sin embargo, destaca que el avance de los puntos álgidos dependerá de la aprobación de un conjunto de leyes y de cómo gobierno y oposición los manejen.

La consultora señala que se abrirá una discusión acerca de la reconciliación, que implica la reinserción de los exguerrilleros a la vida civil, a las comunidades y el campo laboral, donde todavía hay rechazo.

“Escuché una entrevista a jóvenes guerrilleros, desertores y activos, reclutados cuando niños – de 8,9 y 10 años- y manifestaban una tremenda rabia hacia el alto mando de las FARC por haber aceptado el acuerdo, porque sienten que no tienen ganancia alguna, perdieron su juventud y ahora son repudiados por la sociedad y sus propias familias”.

Tinoco asegura que el pacto no sella la paz, sino que la inicia y su consolidación demorará, al tiempo que precisa que la clave está en el cómo se lleve adelante este proceso histórico y ejemplar para otras experiencias similares en el mundo.

Queda un amargo sabor

El internacionalista Félix Arellano espera que las FARC haya entendido verdaderamente la magnitud de su error, el daño que causó con la destrucción de la economía y vidas humanas, movida por su aspiración al poder a través de la violencia. “Ojalá esta estrategia castrista cubana haya desaparecido de Latinoamérica”, precisa.

Arellano, quien dice que nadie se opone a la paz, manifiesta su preocupación por el silencio del gobierno ante la disidencia de algunos subversivos frente al acuerdo. Se pregunta si ese grupo que no se adhiere al pacto se queda en la selva colombiana o en territorio venezolano y puntualiza que la respuesta es un asunto capital y demanda una aclaratoria.

“Sorprendentemente el desarme quedó para el final, en otros procesos de negociaciones no ha sido así. No hay un inventario de las armas, ese es un terreno gris, al igual que la justicia transicional, que espero no sea absoluta y se apliquen sanciones”.

En referencia al ingreso de los rebeldes a la vida política, Arellano argumenta que algunos podrían pensar que el mejor negocio es conformar una guerrilla, para luego propiciar una negociación y tener cargo seguro en el Congreso Nacional.

Recordó la constitución de La Unión Patriótica y el M19 como partidos e indicó que todo colombiano tiene derechos políticos, pero el problema es la cantidad de muertes, violaciones y secuestros para alcanzarlos y ejercerlos. “Eso es lo que da un sabor tan amargo”.

@soficarol21