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América Latina en la época de Donald Trump
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(Infolatam, por Rogelio Núñez)-. Donald Trump trae bajo el brazo más incertidumbre que certezas pero algunas de las líneas maestras que van a marcar su gestión al menos pueden entreverse. Siempre, eso sí, que se tenga en cuenta que se trata de un líder impredecible en muchos aspectos y que juega a epatar y sorprender con sus palabras fuera de tono y sus decisiones inesperadas.

Es sorprendente, por ejemplo, que después de su actitud hacia México y su indiferencia hacia la región se reuniera con cuatro expertos latinoamericanos para hablar sobre la región. Prueba de que o bien él tiene interés por el tema o en su círculo más cercano hay quienes piensan que debe mostrar algo más de sensibilidad hacia América latina.

De todas formas, al menos cinco datos, se pueden tener muy en cuenta en cuanto a la próxima relación entre Trump y la región latinoamericana:

1-. Latinoamérica no será una prioridad

En realidad desde los años ´80, desde la época de Ronald Reagan, Latinoamérica ya no es una prioridad para EEUU. Concretamente desde que la URSS se hundió en 1989 y por ende se esfumó la posibilidad de que el comunismo triunfara en Centroamérica.

El centro de atención ha estado puesto desde entonces para la casa Blanca en la situación en Oriente Medio y en Asia lo que ha transformado a América latina en un escenario secundario aunque importante.

En este sentido, el politólogo e historiador Wolf Grabendorff, ha comentado que “con excepción de México, América Latina no va a tener ninguna importancia para Trump. Ya manifestó en su campaña que México es un tema muy especial para él y me temo que las relaciones bilaterales de los países vecinos van a ser muy difíciles, con efectos sobre todo en el tema migratorio”.

Es altamente revelador que Rex Tillerson, nominado por Trump para ser secretario de Estado, vivió una larga jornada ante una comisión del Senado sin hacer mencionar a América Latina, salvo para referirse a Cuba de forma muy general.

Como dijo el analista Andrés Oppenheimer, durante la campaña para las elecciones “América Latina no está en la agenda de ningún candidato”.

De todas formas, para EEUU es de vital importancia lo que acontezca al otro lado de su frontera (México), enfrente de Florida (Cuba), con uno de sus principales proveedores de petróleo (Venezuela), con la gran potencia sudamericana (Brasil) o en uno de los puntos más sensibles de la región (Colombia).

Eso es así pero no se debe generalizar ya que el general retirado John Kelly (futuro Secretario de Estado de Seguridad Nacional) tiene una visión más global e integral ya que considera que “la seguridad de las fronteras inicia 2.400 kilómetros (1.500 millas) al sur del Río Bravo (Grande), en las selvas de Latinoamérica”.

El efecto Trump y sus políticas proteccionistas tendrán, eso sí, una directa consecuencia económica: mayor incertidumbre y volatilidad. Por lo tanto, para América latina, menor crecimiento y mayores dificultades a la hora de recibir inversiones extranjeras por el previsible fortalecimiento del dólar y menor crecimiento de la exportaciones hacia un mercado más protegido como puede ser el estadounidense

2-. México, ¿el muñeco al que atizar en caso de frustraciones?

El proteccionismo y el ultracionalismo de Donald Trump van a chocar con obstáculos y dificultades no esperadas a lo largo de su gestión. Un temor no pequeño es que cuando de sus encontronazos con China no resulte nada provechoso para su adminustración, quizá Trump piense que sea México quien deba pagar los platos rotos.

Por ahora sus posturas proteccionistas y nacionalistas han tenido como principal víctima a México.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado al fabricante de automóviles General Motors (GM) con la imposición de aranceles aduaneros a menos que produzca sus vehículos en Estados Unidos.

Trump señaló en un tuit que “General Motors está enviando el modelo Chevy Cruze hecho en México a los concesionarios de EE.UU. sin tarifas. ¡Fabrique en EE.UU. o pague un gran arancel aduanero!”.

Luego de sus amenazas a Ford y General Motors, Trump arremetió contra Toyota por su proyecto de construir en México una fábrica de coches para el mercado de Estados Unidos: “¡De ninguna forma! Construyan una planta en Estados Unidos o paguen un gran arancel aduanero”.

Donald Trump ha tenido ya encontronazos geoestratégicos con China en torno a Taiwan y a las plataformas que construye el gigante asiático en el Pacífico.

Y la respuesta ha sido contundente. Un editorial de un diario ligado al Partido Comunista chino señaló que “Estados Unidos no debería pensar que Pekín tiene miedo a sus amenazas”. Eso en referencia a las advertencias que el futuro secretario de Estado norteamericano hiciera sobre una posible intervención de Washington en un conflicto que por soberanía que la República Popular mantiene con Vietnam, Filipinas y Taiwán por islas del Mar Meridional.

La duda es si Trump recurrirá a pagar con el débil (México) lo que no puede ganar al grande (China), país que tiene más capacidad de resistencia .

3-. Venezuela y Cuba, dos dolores de cabeza

Venezuela, al borde del colapso económico y pisando el precipicio de una crisis político-institucional, se va a convertir en un constante dolor de cabeza para el nuevo presidente.

No es casualidad que en la reunión que mantuvo con el exsubsecretario para asuntos públicos del Departamento de Estado, David Duckenfield; el experto en temas hispanos de Estados Unidos Freddy Balsera; el antiguo asesor de Trump en Florida Carlos Giménez y el exembajador de Guatemala en Washington Julio Ligorría el tema venezolano fuera uno de los que más se abordó.

El que Barack Obama pusiera fin de la política de “pies secos/ pies mojados” coloca las relaciones entre Cuba y EEUU en un nuevo punto de complicada gestión.

Pedro Campos en 14ymedio señala que “el fin de la política de pies secos/ pies mojado, este “regalo” de Obama, a unos días de entregar el Gobierno a su sucesor, puede poner en jaque tanto a Raúl Castro como a Donald Trump, pues el cierre de esta válvula puede generar un aumento tal de la presión interna en Cuba que llegue a desestabilizar al Gobierno, obligarlo a realizar los cambios que nunca ha querido o enfrentar una crisis de incalculables consecuencias”.

Además, Rex Tillerson, nominado por el presidente electo Donald Trump a secretario de Estado, encarna una posición menos condescendiente con respecto a Raúl Castro y ha declarado que lamenta que el deshielo entre Washington y La Habana no haya estado acompañado por ningún tipo de concesión en materia de derechos humanos.

“Sus líderes han recibido mucho, mientras que el pueblo ha recibido poco. Esto no sirve los intereses ni de los cubanos ni de los estadounidenses”, añadió Tillerson.

4-. El proceso de paz en Colombia

EEUU seguirá apoyando el proceso de paz en Colombia porque es una política bipartita y porque John Kelly, nominado por Trump como nuevo secretario de Seguridad Interna, es un convencido de que hay que apoyar al gobierno de Santos. De hecho, se ha referido a Colombia como el mejor aliado de EE. UU. en la región y un ejemplo por seguir a la hora de enfrentar crisis de seguridad como la que sacude a Centroamérica.

“Miren a Colombia, ellos hicieron cambios fundamentales sobre cómo hacer negocios, cómo permitir operaciones militares y hoy son exportadores de seguridad, ellos ahora van y ayudan a otros países en Centroamérica. Desde mi punto de visto ellos son nuestros mejores amigos en Latinoamérica“, afirmó.

Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, señaló al diario El Tiempo que “mucho dependerá de quién en el gobierno Trump se convierta en la voz más influyente para los temas de América Latina. Creo que la paz será respaldada, pero habrá más presión en el combate a las drogas, y es posible que la ayuda prometida se redirija a temas de narcotráfico y seguridad”.

5-. La cercanía a Argentina

Aunque el gobierno de Mauricio Macri apostó al triunfo de Hillary Clinton, Trump no solo concoe personalmente a Macri sino que parece que está bastante bien informado de las reformas del gobierno macrista.

Donald Trump mostró interés por Argentina yreconoció el “nuevo clima” desde la llegada de Mauricio Macri al poder y destacó el rol del país en la región.

Acompañado por su yerno y designado futuro asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner, Trump mostró interés cuando le comentaron los “cambios en la relación bilateral” ocurridos a partir de diciembre de 2015. Todo eso transcurrió en una reunión del presidente electo con analistas en temas regionales, quienes dieron sus puntos de vista en cuestiones políticas, económicas y diplomáticas.

De todas formas, como le dijera el politólogo y asesor legislativo Marc Hanson a la  AFP en realidad con respecto a Trump y su gobierno “nadie tiene ninguna idea de que podemos esperar”.