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Bajan las aguas en Houston: aumenta la cifra de muertos a 44
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Las autoridades de Texas esperan que las inundaciones provocadas por la tormenta Harvey hayan desaparecido en la mayor parte de Houston y el condado de Harris a última hora del viernes o a primera del sábado.

Jeff Lindner, meteorólogo del servicio de control de inundaciones del condado de Harris, dijo que se estima que Harvey anegó 136.000 estructuras en el distrito, o el 10% de todas las estructuras registradas en su base de datos. La cifra sería una previsión conservadora, agregó.

Según Lindner, el 70% de la superficie terrestre del condado, cerca de 3.370 kilómetros cuadrados, estaba cubierta por al menos 15,2 centímetros de agua (medio pie). El récord de precipitaciones —1,2 metros se registró en Clear Creek, en la interestatal 45 en la parte sur del condado, cerca del Centro Espacial Johnson de la NASA.

Pero mientras las aguas bajaban, las autoridades elevaron la cifra de fallecidos por Harvey a 44, según informó la agencia Reuters, y esa cifra podría seguir subiendo. Todavía hay 19 desaparecidos. La portavoz del instituto forense del condado de Harris, Tricia Bentley, dijo el jueves por la noche que la oficina confirmó siete decesos más relacionados con la tormenta.

Antes en el día, Bentley había dicho que su morgue estaba a punto de alcanzar su capacidad máxima por los fallecidos por la tormenta y otras causas.

Otros retos siguen amenazando la ciudad:

Joon Lee, entomólogo médico del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas, advirtió que el agua estancada tras el paso de la tormenta Harvey podría crear un aumento en la población de mosquitos y en consecuencia una potencial transmisión de enfermedades.
La tormenta desplazó a casi un millón de personas y hasta el jueves por la tarde unas 364.000 personas habían solicitado ayuda federal.
Al menos 190 de los 280 distritos escolares de la ciudad sufrieron algún daño en sus instalaciones por lo que el regreso a clases se ha retrasado hasta por lo menos el 11 de septiembre.
Arkema SA, la empresa francesa dueña de una planta química dañada durante las inundaciones en Crosby, en las afueras de la ciudad, advirtió que persiste el riesgo de explosiones e incendios, por lo que unas 300 casas dentro de un radio de 2 kilómetros y medio alrededor de esas instalaciones deben seguir inhabitadas.
Las inundaciones también obligaron al cierre de algunas de las más grandes refinerías de Estados Unidos, lo que ha llevado al aumento en el precio del galón de gasolina y a la escasez de la misma en algunas partes del estado.
No obstante, hubo varias señales de algún regreso a la normalidad. La falta de energía eléctrica afecta ahora a menos personas. Originalmente unos 300.000 hogares quedaron a oscuras, pero las autoridades dijeron que ese número ha disminuido a 160.000.

La mayor parte de las autopistas alrededor de la ciudad abrieron el jueves aunque muchas carreteras secundarias continuaban anegadas, y los Houston Astros, el equipo de beisbol que se vio obligado a jugar en otros estadios, regresará el sábado a su sede para enfrentarse en un doble juego a los New York Mets.

VOA