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Bajar desempleo y mantener bienestar, claves económicas de comicios españoles
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Bajar el desempleo y mantener el estado de bienestar son los principales ejes económicos de los partidos para las elecciones del 20 de diciembre en España, después de cuatro años de recortes en políticas sociales por la crisis económica.

Para mantener las prestaciones del estado de bienestar, sobre todo en educación, sanidad y ayuda a las personas dependientes, todos plantean aumentar la recaudación fiscal pero sin recurrir a una subida de impuestos.

Sin embargo, existen sustanciales diferencias en las recetas para solucionar estos dos males endémicos de la economía española: el desempleo y la escasa recaudación fiscal, relacionada en buena parte con el fraude y la economía sumergida.

El desempleo, que alcanza al 21,18 % de la población activa, según datos oficiales de octubre, ha sido durante la legislatura que ahora acaba el principal problema para los españoles, aunque ha disminuido en los últimos meses, después de alcanzar el 26 % en 2012, en plena crisis económica.

En cuanto al fraude, según el sindicato de los técnicos del Ministerio de Hacienda español (Gestha), la economía sumergida o informal en España supone casi el 25 % del PIB, lo cual se traduce en más de 253.000 millones de euros que escapan al control fiscal.

Los sondeos auguran que de las urnas del día 20 saldrá un parlamento plural por lo que tendrá que haber pactos para formar un gobierno estable.

El programa del gobernante Partido Popular (PP) resalta los logros de la legislatura que termina, y ofrece propuestas cuantificadas para la próxima, como la constitución de un fondo de capitalización para los trabajadores que incluya la indemnización por despido.

Los conservadores prometen además conseguir que en España haya veinte millones de trabajadores (18,4 actualmente), y cada vez más con contratos indefinidos, para lo que ofrecen elevar las bonificaciones que reciben los empresarios por hacer este tipo de contrataciones.

Los socialistas del PSOE, ahora en la oposición, prometen derogar la reforma laboral del PP, que según ellos ha precarizado el empleo; dejar en manos de los agentes sociales el coste del despido; suprimir la práctica totalidad de las bonificaciones a la contratación y reducir la temporalidad laboral.

Por su parte, Ciudadanos (centro liberal) tiene como una de sus propuestas más llamativas el establecimiento de un contrato único indefinido con indemnización creciente en caso de despido, así como un complemento salarial para quienes no alcancen una cuantía mínima anual.

En el caso de Podemos (izquierda) prometen incrementar el salario mínimo interprofesional (ahora en 648,6 euros), dar preeminencia a los convenios laborales por sectores productivos sobre los de empresa y recuperar la figura del despido nulo por fraude de ley.

También piden incluir la obligación de la autorización gubernamental para los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), que permiten a las empresas reducir sus plantillas o reducir las horas de trabajo de sus empleados si justifican pérdidas.

La otra gran pata de los programas económicos de las formaciones son los impuestos, en especial el que grava las rentas del trabajo, llamado en España IRPF.

El PP se ha comprometido a bajar el tipo mínimo de este impuesto del 19 % al 17 %, y el máximo del 45 % al 43 %, favorecer fiscalmente el ahorro y evitar ciertas formas de eludir impuestos que tienen los grandes patrimonios.

A su vez, el PSOE se compromete a no subir los impuestos a la clase media y crear una nueva tasa social solidaria que grave las rentas y el patrimonio y que sirva de manera específica para pagar las pensiones.

Ciudadanos sugiere un IRPF progresivo que baje a todos los contribuyentes al menos un 3 %, hasta quedar entre un 18,40 % y un 43,50 %, y un impuesto de Sociedades (para empresas) con un tipo único del 20 %.

Todos los partidos también ofrecen medidas para favorecer a los emprendedores y las pymes, colectivos con posibilidades de crear empleo en España, después de cuatro años de crisis en los que se han destruido miles de puestos de trabajo. EFE