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Clinton reconoce que habría sido “más inteligente” no usar su correo privado
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Hillary Clinton afirmó hoy que actuó “por conveniencia” cuando decidió usar una cuenta privada para su correo electrónico oficial cuando fue secretaria de Estado de EE.UU., pero reconoce que habría sido “más inteligente” no hacerlo.

También confirmó que usó un servidor privado para su correo electrónico, dijo que no hubo riesgos de seguridad en las comunicaciones porque estaba suficientemente protegidas y que en ningún momento envió por ese medio documentos clasificados.

Todo ello, agregó, porque cuando asumió la Secretaría de Estado, en 2009, que encabezó hasta 2013, le pareció “más fácil” usar solo una cuenta electrónica y un solo teléfono móvil, en lugar de dos de cada, algo que, además, permitían las reglas oficiales de entonces.

“A lo mejor habría sido mejor usar dos cuentas y dos teléfonos. Pensé que usar uno solo sería más simple, y obviamente no ha terminado de esa forma”, afirmó Clinton en los pasillos de la sede de Naciones Unidas.

“Mirando para atrás podría haber sido más inteligente usar dos aparatos y dos cuentas”, insistió.

Estas son las primeras declaraciones que Clinton hace a los periodistas desde que surgieron informaciones que dieron cuenta de que usó exclusivamente su cuenta privada de correo electrónico para sus comunicaciones oficiales cuando estuvo en el Gobierno.

El tema ha afectado la imagen política de Clinton, quien se espera anuncie próximamente sus intenciones de aspirar a la Casa Blanca en los comicios de 2016.

Clinton hizo sus declaraciones en el punto de prensa situado afuera de la sala del Consejo de Seguridad de la ONU.

Ese lugar, generalmente semivacío, hoy estaba repleto de periodistas por la gran expectación que había despertado el anuncio de que daría una rueda de prensa.

Lo hizo después de participar en una reunión en la ONU sobre la igualdad de género, y aunque al comienzo de su intervención resumió ante los periodistas los principios que había defendido previamente, la atención estaba enfocada en otro tema.

Explicó que la “gran mayoría” de todos sus correos electrónicos estaban dirigidos a empleados y direcciones del Gobierno, “lo que significa que fueron capturados y guardados inmediatamente en el sistema del Departamento de Estado”.

El tema surgió porque su sucesor, John Kerry, pidió a varios predecesores en el puesto que hicieran llegar copias de todos los correos electrónicos usados desde cuentas de correo privadas, algo que cumplió “enseguida”.

“A pesar de que el Departamento de Estado tenía la mayoría de esos correos”, porque fueron a direcciones oficiales, entregó unas 55.000 páginas impresas de los mensajes vinculados con sus actividades oficiales.

También dijo que, en una decisión “sin precedentes”, optó por pedir al Departamento de Estado que haga públicos todos los correos electrónicos vinculados con sus funciones oficiales.

De hecho, el Departamento de Estado anunció hoy que divulgará esos correos después de revisarlos, “para asegurar que los estándares son aplicados de manera consistente”, según dijo un portavoz. La tarea llevará varios meses.

Pero optó por no entregar correos personales en los que hablaba sobre temas familiares o “rutinas de yoga”, y destruirlos después de una revisión, porque, afirmó, “nadie quiere que su correo electrónico personal se haga público”.

“Creo que la mayoría de la gente entiende que se debe respetar la privacidad”, insistió.

También señaló que en el proceso de selección para definir qué era privado y qué era oficial, entregó todo lo que “posiblemente” podría estar vinculado con sus labores oficiales, con cerca de 30.000 correos electrónicos.

Insistió en que, de acuerdo con las normas de entonces, ese sistema estaba permitido, y recordó que, de cualquier forma, si alguien conserva una dirección oficial y otra privada siempre elige qué enviar por cada cuenta electrónica.

“Cumplí con todas las reglas”, insistió.

En unas primeras reacciones a sus declaraciones, el representante republicano Michael Steel echó en cara a Clinton que no estaba actuando “de corazón”, sino que fue “obligada” por un comité del Congreso.

“De su rueda de prensa surgen más preguntas que las que respondió, y el pueblo estadounidense merece la verdad”, agregó.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Nacional Republicana, Reince Priebus, calificó las afirmaciones de Clinton como “inverosímiles” y le pidió entregar su “servidor secreto” para que lo revise un “árbitro independiente”. EFE