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Cómo enfrentarán la UE y la OTAN la crisis en Crimea
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Frente a la creciente percepción de que Ucrania perdió el control de Crimea ante Moscú, Estados Unidos y sus aliados tienen pocas opciones viables con Rusia y se enfrentan a serias interrogantes sobre sus relaciones futuras con ese país.

Rusia parece encaminarse a la mayor crisis en sus relaciones con Occidente desde, por lo menos, la caída del muro de Berlín, tras ignorar las advertencias del viernes del presidente estadounidense Barack Obama de que se mantuviera fuera de Ucrania.

El modo en que se desarrollen los acontecimientos en los próximos días podría cambiar el mapa geopolítico de los próximos años.

Una acción militar directa de las potencias occidentales es poco probable debido al riesgo de una guerra mayor entre fuerzas nucleares.

Las relativamente pequeñas y poco equipadas fuerzas ucranianas podrían actuar, pero se arriesgarían a incitar una respuesta rusa mucho mayor, ya que podría invadir el país.

“Occidente está en una posición muy difícil”, dijo Nikolas Gvosdev, profesor de seguridad nacional del Instituto Naval de EEUU. “Obama efectivamente estableció los límites para Estados Unidos”, expresó. “Y Putin ha pasado sobre ellos”.

Lo mejor que puede hacerse, dicen analistas, es evitar que el conflicto crezca y que Moscú tome el resto de Ucrania oriental, otra zona en que se habla ruso.

Entonces, Washington y otras potencias de la OTAN deberán encontrar maneras de ofrecer garantías a los cada vez más nerviosos estados del este de Europa, especialmente los países bálticos, de que se cumplirán los compromisos de defensa.

El riesgo de un paso en falso es alto. Además de las fuerzas convencionales, se cree que Rusia tiene sofisticadas capacidades para ataques informáticos que podrían usarse contra Ucrania u Occidente.

“Esta es, posiblemente, la situación más peligrosa en Europa desde la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968”, dijo un funcionario occidental, bajo condición de anonimato. “Con tropas fuertemente preparadas en ejercicios, el distrito militar occidental (de Rusia) está en una sólida posición”.

El Comandante Supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, había dicho la semana pasada a reporteros que el grupo no tenía planes para apoyar militarmente a Ucrania si era atacada.

En un artículo publicado el sábado en la revista Foreign Policy, el predecesor de Breedlove dijo que eso debería cambiar.

 

Fin de semana agitado

“La esperanza es que las mentes frías prevalezcan”, escribió el Alimirante retirado James Stavridis. “No obstante, esperanza no es estrategia, así que se deben considerar acciones. Planificar es vital para que quienes toman las decisiones tengan opciones”.

Mientras los estrategas en Washington y otros lugares han estado pendientes principalmente por el surgimiento de China, las preocupaciones por el resurgir de Rusia han estado aumentando paulatinamente en varias capitales europeas desde hace algunos años.

Moscú ha elevado su gasto en defensa en más de un 30% desde la guerra en Georgia en 2008 y ha manifestado su deseo de dominar su esfera de influencia local, particularmente el Ártico y el área de la antigua Unión Soviética.

Rusia realizó el año pasado uno de los mayores ejercicios militares desde el fin de la Guerra Fría, incluyendo un gran simulacro en Bielorrusia.

Los países de la OTAN no tiene obligaciones legales que los aten en una alianza con Ucrania, pero los funcionarios occidentales han apoyado en su mayoría a quienes destituyeron la semana pasada al presidente ucraniano prorruso, Víktor Yanukóvich.

Las fronteras ucranianas están además garantizadas por el Memorando de Budapest, firmado por Rusia, Inglaterra y EEUU, a cambio de que el país entregara sus armas nucleares de la era soviética.

Ucrania participa en varias operaciones de la OTAN y forma parte de una comisión asesora de la Alianza.

Funcionarios dijeron que la comisión podría reunirse en los próximos días y podría pedir que el cuartel general de la OTAN inicie algunos planes de contingencia.

Más probable es, dicen funcionarios y expertos, una serie de medidas económicas y políticas, que van desde un boicot a una cumbre del G8 en Rusia a intentos de destetar a Europa de los gasoductos rusos.

Llevado al extremo, podría haber sanciones financieras a altos funcionarios rusos, quizá al mismo Putin.

Algunos analistas comparan explícitamente lo que ocurre en Crimea con la anexión en 1938 de los sudestes checoslovacos por parte de los nazis, lo que desencadenó en los meses siguientes el control del resto del país y un año después Polonia.

Lo importante ahora, argumentan, es asegurarse de que existen líneas –como las que rodean a los miembros de la OTAN en el Báltico– que de verdad no se pueden cruzar.

Eso despierta preguntas para varias capitales, incluyendo a Washington, que no han asumido amenazas serias en Europa y con pocas opciones económicas más que recortar los gastos en defensa.

“Las fuerzas rusas aún no se comparan a las nuestras”, dijo el exoficial de la Marina de EEUU y hoy asesor del Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington, Christopher Harmer. “Pero saben dónde usarlas y a diferencia de nosotros tiene la disposición a hacerlo”. Reuters

CONQUISTA. En el siglo XVIII Rusia conquistó Crimea a los tártaros vasallos del Imperio Otomano.

ADMINISTRACIÓN. En 1954, Moscú transfirió esta península a Ucrania, aunque la flota rusa del mar Negro continúa estacionada en Sebastopol, en el marco de un acuerdo entre los dos países.

KIEV. Los ucranianos dicen que Moscú violó los términos del acuerdo, ya que Rusia debe prevenir con antelación los movimientos de sus tropas y vehículos en la península. Según el ministro ucraniano de Defensa, Igor Teniukh, Rusia aumentó en 6.000 hombres su contingente en Crimea.

MOSCÚ. Desde el Kremlin aseguran que se respetan los acuerdos entre los dos países.