Internacional
Destitución de Petro tensa situación política en Colombia
Internacional
Consumada la destitución del ahora exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, la clase política colombiana se cuestiona si a dos meses de las elecciones presidenciales pueda generarse un cambio que impacte en los comicios en los que el presidente Juan Manuel Santos busca la reelección.

Tras ser designado por Santos, el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, asumió ayer como alcalde encargado con la promesa de desarrollar el plan de Gobierno de su antecesor, a la espera de que el primer mandatario nombre un remplazo oficial y se realicen luego elecciones para un puesto en Colombia, que después del de presidente de la República, es el cargo más importante.

Entre tanto, el gabinete de Petro anunció que se mantendrá en sus funciones hasta el 1 de abril y colaborará con el Gobierno central en la transición.

La destitución y la inhabilitación del exguerrillero del M-19 durante 15 años se da luego de que en diciembre pasado el procurador general, Alejandro Ordóñez, considerara que éste incurrió en “fallas graves” al modificar el sistema de recolección de basuras de la capital colombiana, que de estar privatizada hasta diciembre 2012 pasó a un modelo público, lo que generó durante tres días una crisis en ese servicio.

La batalla jurídica conducida por Petro durante estos meses llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que horas antes de conocerse la destitución dictó medidas cautelares que, por primera vez Colombia no acató al considerar el Gobierno que al político no se le vulneraban sus derechos y la justicia nacional actuó a cabalidad.

Para un país en el que muchos de sus políticos han sido destituidos por corrupción, orquestar matanzas, o tener nexos con paramilitares, la salida de Petro era vista como un mal menor que no debió extremarse con su inhabilitación, pero Santos no podía arriesgarse a deslegitimar la autoridad del Procurador en un año donde hay muchas cosas en juego.

Precisamente Petro acusó al mandatario de “dar un golpe de Estado” al no acatar la decisión de la CIDH y lo amenazó con que desde ahora llevaría la bandera del “voto blanco” para afectar las presidenciales del 25 de mayo, una estrategia que puede pasarle factura no solo a la campaña de Santos sino a la de otros candidatos, incluyendo a la propia izquierda.

En Colombia, donde el voto blanco es según las sondeos la segunda opción a la hora de sufragar, con siete millones de habitantes, Bogotá tiene un peso clave en todas las elecciones del país, por lo que se verá cómo se interpreta y acata la amenaza del exburgomaestre.

Petro promete una batalla contra Santos, ya no desde el mediático balcón de la alcaldía de Bogotá sino desde la calle, con propuestas que pasan por una huelga general hasta llegar a una constituyente.  Vía