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Dos mujeres dirigirán el rumbo de la izquierda mexicana
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Alejandra Barrales y Beatriz Mojica se proclamaron presidenta y Secretaria General del PRD

Una ex azafata de Aeroméxico curtida en la lucha sindical de los sobrecargos es la nueva presidenta del principal partido de izquierdas de México.

Alejandra Barrales, de 48 años, se proclamó este sábado nueva presidenta del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al obtener 264 votos de los delegados frente a los 58 votos logrados por Pablo Gómez. En su primer discurso Barrales confirmó que continuarán las controvertidas alianzas con la derecha para desalojar al PRI del poder.

Con esta elección, el sol Azteca logra un hecho inédito en América Latina; dos mujeres Barrales y Beatriz Mojica, elegida también Secretaria General, dirigirán los rumbos del partido político fundado por el hijo del General Cárdenas hace 28 años.

Sin embargo hasta el insólito giro femenino, un importante activo político impensable en el resto de partidos mexicanos, quedó eclipsado.

La sesión para elegir a la nueva presidenta comenzó tan convulsa como la historia reciente del partido, con golpes y empujones, cuando un grupo de disidentes intentó tumbar la valla y acceder al lugar donde se procedería a la votación.

Superado el incidente, las distintas “familias” del PRD – “tribus”, dicen otros-, presentaron una figura de consenso cocinada días atrás por los patriarcas que mueven los hilos del partido de apellidos: Ortega, Gómez, Mancera o Ramírez.

Finalmente Alejandra Barrales (Ciudad de México, 1967), hasta ahora al frente de la educación en la capital mexicana, fue elegida para dirigir el partido hasta julio de 2017 y terminar así el periodo de su antecesor.

Barrales cumple de esta forma su segundo “sueño”. El primero se consumó, tal y como dice su página personal, cuando, a los 20 años, empezó a trabajar como azafata de Aeroméxico. Dentro de la aerolínea destacó como combativa líder sindical en defensa de miles de puestos de trabajo durante una etapa de despidos.

Incorporada a la política y en 2002 comenzó a trabajar con otro Cárdenas, Lázaro Cárdenas Batel, como Secretaria de Desarrollo Social en Michocán. Se unió después al equipo de Marcelo Ebrard en la capital mexicana donde fue secretaria de Turismo y actualmente se desempeñaba como Secretaria de educación hasta que dimitió para presentarse al cargo.

“Hace 17 años entré en este partido y conocí a gente que acaban de dejar las guerrillas y se sumaban a la vida política, también a los que luchaban por los por los derechos de los trabajadores y de las mujeres…” dijo durante un discurso motivacional a una militancia en horas bajas, pero fundamental en la derrota del PRI del año 2000.

A pesar de su trayectoria, Barrales vivirá desde hoy en un campo minado. Estará al frente de un cargo que tiene la capacidad de fagocitar, como Saturno, a los hijos que concibe. El último Presidente del PRD, Agustín Basave, un profesor universitario ajeno a la grilla política, estuvo en el cargo ocho meses y abandonó el partido al grito de “no aguanto más, este partido es ingobernable”. Tan quemado terminó que no interrumpió sus vacaciones y el sábado ni siquiera se acercó a votar.

El anterior, Carlos Navarrete, aguantó un año, y así sucesivamente debido a peleas internas.

En los próximos 12 meses afrontará retos que van de lo político a lo económico. El PRD, fundado en 1989 por disidentes del PRI como Andrés Manuel López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo o Rosario Robles, surgió como depositario de las esencias de la izquierda pero hoy es una formación quebrada en su ideología y sus finanzas.

Sin embargo su poder es evidente, gobierna sobre más de 22 millones de mexicanos en lugares como la Ciudad de México, Morelos o Michoacán y cuenta con más de tres millones de afiliados. En número de votos se trata del tercer partido en importancia después del Partido Revolucionario Institucional (PRI), actualmente en el poder, y la derecha de Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox y Felipe Calderón. Las encuestas, sin embargo, lo colocan más debajo de cara a la presidencia detrás de MORENA de Andrès Manuel López Obrador.

Con estos números la única forma tocar poder es en alianza con la derecha tal y como ha hecho en Estados como Oaxaca o Veracruz hace unas semanas. La inverosímil alianza ha sumido al partido en la esquizofrenia ideológica.

En sus primeras palabras Barrales despejó la duda y dejó claro que el camno es con el PAN. “Es una locura hacer una y otra vez lo mismo buscando algo distinto” dijo parafraseando a Albert Einstein. “Vamos a buscar alianzas con todos los partidos excepto con el PRI” añadió durante la toma de protesta. Las elecciones del próximo año en Coahuila, Nayarit y Estado de México, la entidad que más votos proporciona, dirán si la alianza es válida para las presidenciales de 2018.

Paralelamente la nueva a pareja presidencial tendrá que afrontar un grave agujero económico que ha colocado al PRD al borde de la quiebra. Según sus propias cuentas debe a bancos y proveedores 125 millones de pesos (6’5 millones de dólares). Además, debido a las multas, los próximos dos años recibirá 456 millones de pesos (23’7 millones de dólares) casi un 50% menos que en años anteriores.

“Debemos volver junto a la gente y recuperar las calles” dijo Barrales a modo de autocrítica a las corrientes del partido. ¡Qué vivan las mujeres y qué vivan los pobres del PRD¡. ¡Qué viva México¡ se despidió gritando la nueva Presidenta.

El País.