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El negocio de la sangre que el régimen oculta a los cubanos
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El régimen cubano ha extraído de forma forzada sangre de sus condenados a muerte (Wikimedia)
Los seres humanos podemos perder sangre por múltiples razones que incluyen accidentes, cirugías entre otras situaciones. Para superar este problema, médicos, estados y organizaciones civiles solicitan a los ciudadanos donar sangre. En el caso cubano, la dictadura cubana ha hecho de la donación de sangre un deber revolucionario. En uno de los diarios oficiales del régimen, el Granma, es común ver reportajes dedicados a aplaudir a quienes donan sangre.

Las campañas cubanas han sido efectivas para promover que los ciudadanos donen sangre. De acuerdo con fuentes oficiales cubanas, los isleños realizan 400.000 donaciones voluntarias de sangre al año. La propaganda socialista no comunica a sus ciudadanos que ha montado un negocio de la sangre. En esta labor de alentar a los cubanos a permitir que su sangre sea extraída voluntariamente están los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), grupos de civiles que ejercen trabajos de vigilancia para el régimen.

Además de las donaciones voluntarias, el sistema de salud público (único posible en la isla) obliga a que en toda cirugía los pacientes donen sangre. Pareciera que la dictadura planea de forma acertada mantener en reservas de sangre suficiente para sus ciudadanos. Sin embargo,el régimen castrista ha hecho de la sangre un negocio redondo a costa del civismo, y posiblemente del sufrimiento, de algunos cubanos. El gobierno cubano, que ha condenó la iniciativa privada en la isla durante años, hizo de la venta de sangre un negocio redondo.

Negociar con la sangre no es repudiable, no obstante, el régimen de la isla esconde a sus ciudadanos qué pasa con la sangre que se les extrae. Este hecho también demuestra cómo el régimen cubano ha empobrecido a un país que durante la década de los cincuenta fue de los más ricos de América Latina en términos de PIB.

Más grave aún resulta el hecho de que organizaciones médicas y cívicas internacionales aseguran que en la isla caribeña se extrae forzadamente sangre de condenados a pena de muerte para su comercialización. Estas acciones van en contra de Código de Ética para la Donación y Transfusión de Sangre de la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre. Según dicho código,  los donantes de sangre deben diligenciar un consentimiento informado manifestando su voluntad de donar.

Angelo Flores de Andrade/PanAmPost