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“En Bolivia el narcotráfico está de fiesta”
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El diputado opositor boliviano ha presentado evidencias sobre las supuestas vinculaciones del gobierno de Evo Morales y de dirigentes del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) con el narcotráfico. Como consecuencia, asegura que ha recibido amenazas de muerte y se han abierto procedimientos judiciales en su contra. Pero aunque se considera un perseguido, no planea irse del país

Por Reyes Theis / @reyestheis

“La cárcel para mí es un hotel (…) voy a ir a buscarte, perro de mierda”, las amenazas provendrían de Carmen Lima Lobo, la ex candidata del Movimiento al Socialismo (MAS) a subgobernadora de la provincia Mamoré en Beni, Bolivia, y se dirigían a Tomás Monasterio, el parlamentario que había denunciado que un hijo de ella -Fabio Andrade Lima- había sido capturado en Brasil con más de 400 kilos de cocaína.

Dos meses después de las amenazas, en diciembre de 2017 y a pesar de contar con inmunidad parlamentaria, el diputado Monasterio (Santa Cruz, 1981), tuvo que dormir una noche en una cárcel. En una requisa a su vehículo hallaron un arma que pertenecía a su conductor y cuando se apersonó a ver qué ocurría, fue detenido. Aquella no era la primera vez que le abrían un proceso judicial, hace dos años la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) presentó una denuncia en su contra debido a sus denuncias sobre vínculos del narcotráfico con esa empresa.

Monasterio dice que en Bolivia se está constituyendo un narcoestado, explica la forma cómo el régimen de Morales enfrenta la disidencia y descarta exiliarse porque dice “tener la obligación de defender la verdad”.

-¿Cuáles fueron las circunstancias que rodearon su reciente detención?

-En los últimos meses hemos venido denunciando unos escándalos de narcotráfico que vinculan a altas esferas del poder político, del movimiento oficial. Hemos alertado sobre casos de cantidades de drogas en el exterior que tienen relación con militantes del partido oficial, o de un familiar, o de parte de la cúpula del poder. Hemos demostrado con mucha contundencia hechos y antecedentes que dejan claro que el partido de gobierno, más allá de ser una estructura política, pareciera ser un cartel del narcotráfico. Hemos venido sufriendo persecuciones judiciales por parte de una justicia arrodillada, he sufrido amenazas de muerte. Se nos ha montado inteligencia por parte de operadores del gobierno, donde los agentes en vez de venir a prestarme el apoyo necesario, están para averiguar con quién me reúno, si soy agente de la CIA o de la DEA. Todo eso se ha venido acrecentando hasta que hace pocos días, de una manera llamativa se realiza un despliegue impresionante de la policía y requisan mi vehículo. La Constitución política establece la inviolabilidad de los bienes, domicilio y vehículo como derechos de los parlamentarios. Eso no les importó. Hicieron una requisa en el vehículo y encontraron un arma calibre 38 a personal de mi seguridad. Yo llegué posterior al momento de que encuentran el arma, por lo que no hay flagrancia, y me llevan a una dependencia de la policía contra el crimen donde soy incomunicado, tratan de montar un circo aduciendo que esa arma me pertenecía. Mi chofer reconoció que esa arma era suya y que la tenía por el temor a las últimas amenazas de parte de organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico. Me privaron de mi libertad por casi 24 horas y se quedó en claro que no hubo un proceso legal, sino un secuestro de parte del régimen.

-¿Cuál es su lectura de lo ocurrido?

-Buscan intimidar a la gente. No soy enemigo del presidente Morales, pero sí soy enemigo del narcotráfico porque le declaré la guerra. He trabajado con este tema y vamos a seguir haciéndolo, aunque eso causa mucho escozor al poder político. Bolivia ha pasado a ser el epicentro del narcotráfico internacional. Aquí el narcotráfico está de fiesta y tenemos a un gobierno sumiso y servil al narcotráfico que amerita tomar acciones concretas. Hemos venido trabajando con la verdad, desmontando los vínculos de organizaciones criminales con el poder político del MAS.

-¿Previamente a su caso, había algún antecedente de violación a la inmunidad parlamentaria durante el gobierno de Morales?

-No. Después de 37 años de la vigencia democrática es el primer antecedente real de una autoridad electa a quien se le viola la inmunidad y es aprehendido por el régimen de un gobierno. Vamos a activar todos los mecanismos de la ley. Vamos a tomar las acciones legales contra esas personas que han participado de manera intelectual en el secuestro que sufrí.

-¿Cómo confrontar a ese gobierno?

-El presidente Morales cree que puede actuar de la misma forma como pueden actuar ciertos allegados a su gobierno como el señor Nicolás Maduro, quien secuestra, abusa y persigue. Estamos a tiempo de sentar un precedente y acabar con este tipo de hechos. Ante el temor y el miedo procesan a periodistas, persiguen a quien piensa distinto. Y ante el abuso tenemos que tener mucho coraje, para que más nunca vuelva a pasar.

-¿Entonces, lo que usted ha sufrido lo ve en el marco de una política de Estado contra la disidencia?

No es un secreto que en nuestro país la democracia está herida de muerte, en forma similar al gobierno de Maduro, el de Evo Morales ha copado todas las instancias del poder, se ha roto la institucionalidad democrática, ha tomado el órgano electoral, las instancias de la justicia, y se escogen cargos no por su capacidades. Vemos operadores de justicia que no saben nada y que solo están allí para tener el acelerador de la guillotina para quien piensa distinto. No se puede decir que lo que me ocurrió es un hecho aislado. Somos muchos los líderes políticos opositores que nos encontramos con procesos judiciales abiertos. Este no es el primer proceso en el que he estado involucrado, ha habido denuncias por dañar la imagen del Estado boliviano después de haber desmantelado una gran banda criminal dedicada al narcotráfico a la que se le acusa en territorio argentino de haber traficado una tonelada de cocaína y más de 5 mil litros de precursores químicos y he tenido que afrontar un proceso porque supuestamente afecté la moral de Bolivia ante el mundo. En vez de condecorarme, resulta que el Estado Boliviano inicia una demanda en contra de mi persona por desmantelar a una organización criminal. Hay persecuciones a los dirigentes opositores en mi país. Hay personas que están presas y unas que están exiliadas. Bolivia ha empezado a vivir una narcodictadura a la que no le importa el pueblo. Yo tengo 36 años y soy uno de los parlamentarios más jóvenes y tengo el compromiso de tomar el ejemplo de esos hombres que han aportado para mi país y Latinoamérica como don Simón Bolívar. Tampoco niego mi admiración por Henrique Capriles (ex candidato presidencial de Venezuela), quien nos han enseñado que el temor tenemos que enfrentarlo con decisión y coraje. Por eso seguiremos en la lucha y voy a seguir demostrando los nexos entre el narco y el gobierno del presidente Morales.


-Hace unos meses falleció en el exilio en un accidente sospechoso el dirigente de oposición boliviana Roger Pinto, quien también había hecho importantes denuncias contra el narcotráfico. Parece que ser opositor y denunciar el tráfico de drogas es sumamente riesgoso en su país

-Hay una similitud que realmente asusta, el hecho de que por denunciar ilícitos inician procesos, pero si creen que con las amenazas o juicios yo voy a huir digo que nunca. Estoy en la obligación de enfrentar al régimen con la verdad. Hace más de cinco meses solicité al gobierno de Evo Morales que se me brindara la seguridad necesaria para poder desarrollar mi trabajo y me dejan en un estado de indefensión que hace que mi gente se vea en la obligación de tener un arma que ni siquiera sabe usar.

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