Internacional
Erdogan y Rohani prometen trabajar contra la desintegración de Irak y Siria
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El Presidente de Turquía ha iniciado este miércoles por la mañana la segunda visita a Irán en tres años. Hablar personalmente con su homólogo era, esta vez, un asunto de especial urgencia. El plebiscito kurdoiraquí de la semana pasada ha apresurado a iraníes y turcos a la misma trinchera. Ambos países, que alojan minorías kurdas y habían prometido castigar a la administración de Masud Barzani, han denunciado la independencia del Kurdistán iraquí y han prometido trabajar juntos contra la división territorial de Irak y Siria.

Recep Tayyip Erdogan ha aterrizado a media mañana en el aeropuerto teheraní de Mehrabad acompañado de sus principales ministros, entre ellos el canciller Mevlut Çavusoglu, el de Economía Nihat Zeybekçi, el de Energía Berat Albayrak y el de Interior, Süleyman Soylu. Tal plantilla hacía prever que Economía y Seguridad iban a copar la agenda del cuarto encuentro bilateral Irán Turquía, previsto para la tarde. La primera parada de la visita fue el suntuoso complejo palaciego de Sadabad, donde Rohaní recibió a Erdogan.

Por los pasillos barrocos de Sadabad resonaban hace 38 años ecos de intrigas protagonizadas por el Sha Mohamed Reza y sus aliados estadounidenses e israelíes. Hoy, por contra, han podido oírse reproches feroces a ambos países. Erdogan y Rohaní no han escatimado en críticas a Washington y Tel Aviv por su respaldo a los actores kurdos que han pergeñado sendas autonomías en el norte de Siria e Irak, nacidas al calor de la guerra. Este miércoles, en la rueda de prensa tras su encuentro, los dos dirigentes han hablado con dureza.

“No aceptaremos ningún cambio en las fronteras geográficas”, ha sentenciado Rohaní al lado de Erdogan. “Los dos países son testigos del incremento de la tensión étnica y religiosa diseñado por conspiradores extranjeros a la región, y no aceptaremos el separatismo. Bajo nuestro punto de vista, Irak y Siria son países íntegros”, ha añadido. El Presidente turco ha ido más allá al no sólo asegurar que “no reconocemos el referéndum ilegítimo del gobierno regional del norte de Irak”, sino también señalar a Israel: “La decisión [kurdoiraquí] hecha sentados en una mesa con el Mosad – la inteligencia israelí – no puede ser legítima”.

Tanto Turquía como Irán consideran el proyecto político de Barzani una amenaza para la seguridad nacional. Temen que su establecimiento azuce los deseos independentistas de sus respectivas poblaciones kurdas, anhelos enervados por la acción armada de milicias izquierdistas consideradas “terroristas” por ambos países. Turquía ha empezado a construir un muro para obstaculizarles a ellos y a los contrabandistas.

Los dos socios reunidos el miércoles realizaron maniobras militares durante los días previos y posteriores a la consulta. Irán ha cerrado sus fronteras con la región kurdoiraquí y le ha embargado las transacciones de derivados del petróleo. Turquía ha dicho que prevé adoptar medidas similares, todavía no consumadas. En los días previos, los jefes del Estado Mayor de ambos países se han citado para plantear una respuesta armada no especificada, a la que podría sumarse el Gobierno iraquí.

La votación en el Kurdistán iraquí ha sido el acicate que ha acercado a dos países amigos, pero tradicionalmente enfrascados en riñas periódicas por las ansias de unos y otros de monopolizar la influencia regional. En Siria, por ejemplo, Teherán ha sido un respaldo crucial para que el presidente Bashar Asad siga en el poder; en cambio, Ankara ha apoyado a los grupos armados que han tratado de expulsarlo. Hace apenas dos años y medio, Erdogan tildó de “intolerable” la vigente expansión militar y política de Irán en la región.

Este miércoles, sin embargo, ambos políticos han expresado cordialidad, que se ha plasmado en anuncios ambiciosos de cooperación comercial. El objetivo anunciado es incrementar el volumen de negocio de los ocho mil millones y medio de euros actuales hasta alrededor de 25 mil millones, y hacerlo en sus divisas respectivas. Según la agencia nacional IRNA, el principal acuerdo involucra la exportación de gas iraní. Las negociaciones para aumentar el flujo comenzarán la semana que viene.

La asociación comercial entre Irán y Turquía ha sido constante a lo largo de los últimos años. Turquía es el cuarto importador de Irán y el tercer destino de las exportaciones iraníes. Especialmente de combustible, que no ha cesado de fluir ni tan siquiera durante el período anterior a 2016, cuando EEUU sancionaba su exportación. Un alto ejecutivo del banco nacional turco Halkbank y un conocido empresario turcoiraní permanecen en prisión provisional en EEUU acusados de forjar un enjuague financiero para importar gas evadiendo las sanciones, hoy levantadas como consecuencia del cumplimiento iraní del acuerdo nuclear de 2015. Su encarcelamiento ha sido uno de los motivos del resquebrajamiento de las relaciones entre los propietarios del primer y del segundo mayor ejército de la OTAN, que hoy mira a Oriente en busca de socios sólidos.

Lluis Miquel Hurtado/holaiberoamerica.com